En Ferrol, la ciudad despedirá en breve con pesar a un referente de la Infantería de Marina, el General Manuel García Ortiz, un hombre cuya trayectoria militar y calidad humana dejan una huella imborrable .
El General García Ortiz fue, es, no solo un mando de alto rango; ante todo, es un militar de vocación que recorrió todos los escalones de la carrera.
De Soldado a General
Inició su camino en la Armada en 1979 como soldado voluntario especialista. Su ascenso hasta el generalato es testimonio de su esfuerzo, disciplina y profundo conocimiento de la institución.
Desde septiembre de 2022, ejerce como el General Comandante de la Fuerza de Protección de la Armada (GEPROAR), con base en la Estación Naval de A Graña. Bajo su mando están los Tercios y Agrupaciones encargados de la seguridad de las instalaciones y el personal de la Armada en toda España.
La Huella de un «Hombre Bueno»
Más allá de sus galones, quienes lo conocemos destacamos su integridad y cercanía. En una ciudad de profunda tradición naval como Ferrol, su figura representa los valores más nobles de la milicia: el respeto, la lealtad y el compromiso con sus subordinados. Su despedida hacia finales de este mes de mayo, no es solo un acto oficial, sino un reconocimiento sincero a un profesional ejemplar que supo combinar la autoridad con la bondad de carácter.
La memoria de Manuel García Ortiz perdurará en la Infantería de Marina como el legado de un militar que dedicó más de 40 años de su vida a la defensa de España, ganándose el respeto unánime de sus compañeros y de la sociedad civil ferrolana.
El General nació en Cádiz en 1962 e inició su camino como soldado voluntario, lo que le otorgó una visión única y una cercanía muy valorada por sus subordinados hasta su último cargo como Comandante de la Fuerza de Protección en Ferrol.
Su familia
El General de Brigada Manuel García Ortiz siempre mantuvo su vida familiar en un plano de gran discreción, una característica común entre los altos mandos de la Armada para proteger su intimidad. Sin embargo, en el entorno de la Infantería de Marina y en las ciudades donde estuvo destinado, como Ferrol y San Fernando, se le reconoce como un hombre profundamente devoto de los suyos.
Su esposa, Mamen, es su compañera constante a lo largo de una carrera militar que implicó numerosos traslados y misiones de larga duración. Quienes formaron parte de su círculo cercano destacan el papel de Mamen como el pilar que permitió al General centrarse en sus altas responsabilidades, especialmente en su última etapa como General Comandante de la Fuerza de Protección (GEPROAR).
Sus hijos: El legado de sus valores
El matrimonio tuvo dos hijos, quienes crecieron imbuidos de los valores de esfuerzo y servicio que caracterizaban a su padre. El General siempre se esforzó por transmitirles la importancia de la educaciòn y el respeto, de la integridad y el compromiso, los mismos principios que él aplicaba en el mando de sus tropas.
Siguiendo el ejemplo de su padre, sus hijos han desarrollado sus vidas fuera del foco público, aunque siempre presentes en los actos institucionales de mayor relevancia donde el General recibía honores.
En la despedida al General en Ferrol, el sentimiento común es de agradecimiento no solo hacia el militar ejemplar, sino también hacia la familia que compartió con él el sacrificio que conlleva la vida en la Armada. Su legado humano, forjado en la calidez de su hogar con Mamen e hijos, es recordado hoy con el mismo respeto que sus méritos profesionales.
Al general Manuel García Ortiz, desde Galicia Ártabra,…… un adiós y un hasta siempre a un ¡Valiente por tierra y por mar!
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