Este primer domingo de mayo, las calles de Ferrol, desde el barrio de A Magdalena hasta las orillas de Caranza, desde Canido hasta la Graña, se llenan de un sentimiento compartido que va más allá de lo comercial. El Día de la Madre en nuestra comarca no es solo una fecha en el calendario; es el reconocimiento a esas «madres coraje» que han sido, y siguen siendo, el timón de nuestras familias en una tierra que sabe bien lo que es navegar contra viento y marea.
Hoy celebramos a la madre que nos enseñó a amar el mar mientras paseábamos por el Puerto de Curuxeiras, a la que nos llevó de la mano a las Fiestas de las Pepitas o a ver las procesiones de nuestra Semana Santa, y a la que hoy, con su sabiduría veterana, sigue siendo el pilar donde todo se apoya. En este 2026, donde vemos a Ferrol revivir con la llegada de cruceros al muelle y el bullicio de eventos como ls fiestas patronales, o las del verano,, recordamos que la verdadera riqueza de Ferrolterra reside en su gente y, muy especialmente, en sus mujeres.
En Ferrol, ser madre nunca ha sido una tarea que se limite a las paredes del hogar. Este domingo ponemos el foco en aquellas mujeres que, con la misma determinación con la que crían, impulsan los sectores más estratégicos de nuestra comarca.
Hablamos de las mujeres en el sector naval, donde hoy representan ya cerca del 20% de la plantilla en Navantia. Desde las ingenieras que diseñan las futuras fragatas F-110 hasta las jefas de obra en empresas auxiliares, su presencia en las gradas y talleres es el reflejo de un Ferrol que se moderniza sin perder su esencia industrial. Ellas son las herederas de aquellas «mujeres de la reconversión» que hoy, con orgullo, ven cómo su legado de lucha sigue vivo en los astilleros. Ahí está el III Plan de Igualdad de Navantia que busca alcanzar un 40% de mujeres en puestos directivos para 2030.
No podemos olvidar a las madres que sirven en la Armada. En el Arsenal Militar, ejemplos como el de Anita Sánchez Pandal, primera mujer práctico militar de España, nos recuerdan que el mando y la navegación no tienen género. Son cientos las militares en Ferrol que concilian guardias y misiones con el cuidado de sus hijos, demostrando una resiliencia que es, en sí misma, una lección de vida. Las mujeres representan ya más del 13% de las Fuerzas Armadas, con una presencia histórica en el Arsenal de Ferrol.
Y en el corazón de A Magdalena, el comercio local late gracias a empresarias y trabajadoras que se vuelcan en campañas . Detrás de cada escaparate de la calle Real o Galiano hay una madre que sostiene la economía de proximidad, ofreciendo ese trato humano que ninguna gran plataforma puede replicar.
Pero hay más, la madre que atiende el hogar y a su familia y a la vez realiza labores sociales, culturales, vecinales. La mujer que atiende a los mayores o realiza trabajos en empresas de servicios que nos benefician a todos.
Ser madre en Ferrol significa heredar una tradición de resiliencia. Son ellas quienes mantienen vivas nuestras raíces, desde las que cuidan el campo en las parroquias rurales hasta las que impulsan el comercio local y la industria. Por eso, este editorial es una invitación no solo a felicitarlas, sino a valorar su papel fundamental en la construcción de un Ferrol más unido y humano.
A todas las que están, a las que crían en soledad, a las abuelas que son dos veces madres y a las que nos cuidan desde el recuerdo: Feliz Día de la Madre
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