Sánchez y la solución a la crisis de Ceuta–(Juan Cardona)

Juan Cardona
En una siesta veraniega mi contador de recuerdos se cortocircuitó y mi imaginación retrocedió más de 1.300 años. Acababa de fallecer el rey visigodo Witiza, cuyo nombramiento ya había sido polémico y controvertido. (La  monarquía visigoda era electiva; interviniendo los nobles y recientemente también los obispos en la designación del monarca). En los mentideros de Cádiz se cuestionaba el nombramiento de Rodrigo como nuevo monarca quién no contaba con el apoyo total del Aula Regia que en parte se inclinaban por el otro candidato: Agila, hijo de Witiza. Al tiempo un rumor insistente filtrado por los servicios de inteligencia regios: Un gran número de bereberes agrupados en torno a Tariq ibn Ziyad con la anuencia del bizantino Conde de Ceuta Don Julián, que se cobra una factura de “faldas” a Rodrigo. Las tropas acampaban en las cercanías de Tánger. Rodrigo desprecia a su servicio de información y se dirige al norte para apaciguar a los vascones y buscar los apoyos de los nobles de la zona.

Agila aprovecha la situación y solicita la ayuda de Musa ibn Nusair que era gobernador del norte de África en nombre del califa de Damasco; quien ordena y encomienda la operación de apoyo a Tarik, que con 18.000 hombres cruza el estrecho y toma Gibraltar. Rodrigo entre escaramuzas norteñas y confiando en su ejército no le dio la importancia debida al desembarco y tardó unos días en reaccionar. Táriq toma Algeciras y se enfrentan a las tropas visigodas a la altura del río Guadalete. Una vez más la traición: los hijos de Witiza, que comandaban los flancos del ejercito visigodo abandonaron el campo de batalla dejando en inferioridad a Rodrigo, que fallece en la lucha. A partir de esa victoria el camino hacia Toledo queda expedito para Tarik.

Posteriormente el propio Musa con un nuevo ejército musulmán desembarca sin problemas. La ocupación de la Península quedó completada en sólo dos años, en muchos casos sin encontrar oposición: Total, 700 años de dominio musulmán…

Me desperté y vi en la televisión como nuestro presimiente, desde su retiro vacacional de La Mareta, recomendaba una play list para que gozáramos del verano y olvidáramos los sucesos ocurridos en Ceuta con la irrupción de 50 o
60.000 magrebís incontrolados. Me costó aceptar la imagen como real, por momentos creí estar en otra jugada de mi imaginación… La primera canción que recomendaba era “El Baifo” de Quevedo, que comienza así: “El Baifo, sí, el chiquillo, el caprichoso, Uh Puto, yo sí soy el baifo yo sí soy el baifo desde que era un chiquillo; puto, yo era el baifo hasta cuando pinté ladrillo’…”: El mensaje es claro y nítido. En ese momento comprendí que estaba totalmente despierto, el peligro que Sánchez calificó de»ataque y violación a la integridad territorial de España «por la entrada ilegal de incontables marroquíes en Ceuta estaba superada.

Unámonos a nuestro presimiente y todos juntos cantemos “El Baifo”; que en otra estrofa dice: “hoy yo me levanté guapo, lindo como siempre” y “aquí yo soy leyenda, aunque yo siga en mis 20”.

País… que aún sigue siendo España.

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