Enrique Barrera Beitia
Ferrol está ya en la recta final para ser declarada Ciudad de la Memoria, lo que incluirá catalogar una serie de lugares emblemáticos que deben ser objeto de un tratamiento adecuado. Por esta razón, sorprende el
empecinamiento del gobierno local en construir una pista de skate en el parque Antón Varela, donde se levanta un memorial que recoge los nombres y apellidos de 904 personas asesinadas por la dictadura franquista en las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal, y que, por lo tanto, será declarado Lugar de la Memoria.
Nadie discute la conveniencia de construir este equipamiento deportivo, sino su ubicación, ya que obviamente hay otros lugares en la ciudad que no resultarían conflictivos.
El PP sí cuenta con el apoyo del presidente de la asociación de vecinos de Canido, lo que merece un comentario. En mi opinión, este barrio es, junto con Caranza, el que más ha mejorado en calidad de vida, y sería injusto negar el esfuerzo de su presidente en este progreso. Sin embargo, ha tomado una decisión que genera polémica entre los vecinos. Hasta donde yo sé, no ha habido asamblea vecinal ni de socios para tratar este asunto, y sospecho que una buena parte está en contra de echar cemento en una zona verde.
El pliego para adjudicar las obras ignora la obligación de respetar las normas de la Ley de Memoria Democrática. Al ser esta estatal y orgánica, es de rango superior y prohíbe desnaturalizar, alterar o dañar los espacios catalogados o reconocidos como Lugares de Memoria. Manteniendo este absurdo pulso, el gobierno local de Ferrol se enfrenta al Consello Municipal de Memoria Democrática y se arriesga a que alguien interponga un recurso contencioso-administrativo para pedir la suspensión cautelar de la licitación.
La cuantía de la obra, de 160.000 euros, tampoco da pie a elaborar teorías relacionadas con compromisos espurios, por lo que no queda otra salida que ver alguna motivación política que a mí se me escapa.
Sabemos que el PP es partidario de suprimir la Ley de Memoria Democrática, pero ello no obliga ni a destruir ni a deteriorar este tipo de monumentos. No todos los concejales del PP están de acuerdo; algunos consideran un error abrir esta polémica, que puede romper la imagen de persona moderada que inteligentemente ha cultivado J. M. Rey Varela, salvo que hayan iniciado un cambio de estrategia. Si asumen que ningún ciudadano moderado querrá votar a otro partido que no sea el PP, lo que es mucho suponer, dificultar que Vox supere el 5 % en nuestra ciudad ya no sería necesario.
Sin embargo, hay un riesgo: que Pedro Sánchez convoque las elecciones generales antes que las municipales, comicios en los que la izquierda se moviliza menos (14.899 y 20.023 votos, respectivamente). Es verdad que también ocurre en la derecha (14.576 y 16.394, respectivamente), pero la brecha es menor: 6.124 frente a 2.818.
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