El comité de empresa de Navantia Ferrol ha acusado este martes a la dirección de la compañía de elaborar su plan estratégico «de espaldas» a los representantes de los trabajadores y ha anunciado que mantendrá las medidas de presión aprobadas por la plantilla mientras no se reanude el diálogo sobre el futuro de los centros de trabajo, el desarrollo del convenio colectivo y el plan de empleo.
Los representantes sindicales han realizado estas declaraciones durante una comparecencia coincidiendo con la celebración de una reunión de directivos de Navantia y de la Armada en el Pazo Libunca, en Narón, donde, según han indicado, se presenta el plan estratégico de la empresa sin que el comité haya sido informado previamente ni haya participado en su elaboración.
El presidente del comité de empresa, Carlos Díaz, del sindicato MAS, ha criticado que la dirección «no se puso en contacto con los representantes de los trabajadores» para abordar un documento que considera «crucial» para el futuro de la empresa y de la comarca. A su juicio, la compañía está gestionando el proceso «como si fuera un cortijo», pese a tratarse de una empresa pública.
Díaz ha reclamado que el plan incluya inversiones consideradas estratégicas para los astilleros, entre ellas el desarrollo del dique, la potenciación del área de reparaciones, de turbinas, las energías renovables, el hidrógeno y la eólica marina en Fene. Asimismo, ha insistido en la necesidad de adjudicar nuevas fragatas que garanticen la continuidad de la carga de trabajo.
Nuevos trabajadores
Además, el comité ha vuelto a exigir un plan de empleo que permita incorporar nuevos trabajadores y facilite la aplicación de los contratos de relevo contemplados en el convenio colectivo. Según ha denunciado, la empresa anunció recientemente la publicación de medio centenar de plazas, una cifra que considera insuficiente para cubrir las necesidades de renovación de plantilla.
En este contexto, la asamblea de trabajadores ha acordado mantener las medidas de presión ya iniciadas, consistentes en un control estricto de la jornada y en la ralentización de determinados trabajos constructivos. Los representantes sindicales responsabilizan a la dirección de los posibles retrasos que puedan producirse en los programas industriales.
Del mismo modo, Díaz ha mostrado su preocupación por la «falta de información» sobre distintos asuntos relacionados con la gestión de la compañía, entre ellos el desarrollo del plan estratégico, el proyecto Navantia Academy y el impacto que pudiera tener la situación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en futuras inversiones o procesos de negociación.
Ausencia de negociación
Por su parte, el secretario del comité de empresa por la CIG, Marcelo Amado, ha sostenido que la ausencia de negociación con la parte social no es una situación nueva y ha recordado que el convenio colectivo tardó tres años en cerrarse. En su opinión, la empresa presenta una imagen de normalidad que «no se corresponde con la realidad» de las relaciones laborales.
Amado ha lamentado que un documento que contempla inversiones de relevancia para el futuro de los centros no haya sido contrastado con los trabajadores, que llevan «décadas» reclamando mejoras en instalaciones, empleo y carga de trabajo. También ha expuesto su preocupación por la falta de proyectos para el centro de Fene tras la adaptación de sus instalaciones para la eólica marina.
Asimismo, ha criticado el «retraso» en la aplicación de los contratos de relevo, asegurando que únicamente una pequeña parte de los trabajadores con derecho a acogerse a esta modalidad ha podido hacerlo, pese a que el proceso lleva meses abierto.
El representante de UGT, Xavier Carro, ha considerado que la actual política de Recursos Humanos está deteriorando el clima laboral al prolongar la negociación sobre aspectos ya pactados en el convenio colectivo. En su opinión, esta estrategia genera desmotivación entre la plantilla y puede terminar afectando a la productividad.
Carro ha calificado de «triste» la imagen de una reunión de directivos celebrada sin la presencia de los representantes de los trabajadores y ha defendido que quienes ejecutan los programas industriales deben participar también en la definición del futuro de la empresa.
Los representantes sindicales han asegurado que continuarán reclamando la apertura de una negociación sobre el plan estratégico y han advertido de que, si la dirección mantiene la actual falta de diálogo, las movilizaciones podrían intensificarse en las próximas semanas.
DESMENTIDO DE LA EMPRESA
Por su parte la dirección de Navantia ha salido al paso de las críticas formuladas por el comité de empresa del astillero de Ferrol y ha asegurado que este martes no se ha presentado ningún plan estratégico a la Armada, al tiempo que ha defendido que mantiene un «diálogo permanente con la parte social».
Fuentes de la compañía naval pública han precisado que el plan estratégico al que se ha hecho referencia «no está aprobado» y que la reunión celebrada en un establecimiento hotelero del vecino municipio de Narón responde a un encuentro interno de personas con responsabilidades directivas en la empresa.
Según han explicado, este tipo de reuniones se celebran aproximadamente cada dos años. La anterior tuvo lugar en la base naval de Rota (Cádiz), a bordo del buque LHD Juan Carlos I, mientras que en esta ocasión se ha elegido Ferrol con el objetivo añadido de que responsables de otros centros de trabajo conozcan de primera mano el astillero ferrolano y sus capacidades industriales.
Durante el encuentro, han señalado las mismas fuentes, se están debatiendo las líneas estratégicas de futuro de la compañía, aunque han insistido en que no se ha presentado ningún plan estratégico a la Armada.
Asimismo, la empresa ha explicado que la reunión se ha desarrollado en un hotel debido a que ni el astillero ni el Arsenal Militar de Ferrol disponían de espacios adecuados para acoger el evento. En este contexto, ha indicado que el almirante jefe del Arsenal Militar de Ferrol fue invitado al encuentro «por deferencia».
En relación con el Programa Especial de Modernización (PEM), Navantia ha afirmado que el documento tampoco está aprobado y que las alegaciones presentadas al mismo continúan siendo objeto de estudio y evaluación.
Por último, la dirección de la empresa ha reiterado que mantiene un «diálogo permanente con la parte social», en respuesta a las críticas expresadas por la representación de los trabajadores.
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