«Veni, dixi, vinci»–(Carlos J. García)

Carlos J. García.

Ya ha pasado un mes de la visita del Papa León XIV a España y es un buen momento para comentar aspectos relevantes sobre sus discursos, que no homilías, hala vez que una pequeña referencia a su recién publicada encíclica Magnifica Humanitas. Su estancia entre nosotros ha sido intensa de trabajo y productiva. Hemos tenido, el Papa y los españoles, la oportunidad de conocernos más con muy buena elección de itinerarios llenos de simbolismo pronunciando discursos claros y directos.

Lo que más me llamó la atención de sus intervenciones, al margen de que en otro momento insista en temas puntuales, es que no es necesario ser creyente para entender (incluso compartir) las esencias de sus discursos; ¿quiénes podemos estar en contra de sus propuestas morales en defensa de la dignidad y respeto humano, de
la honradez, de la libertad…? ¿O en su discurso, que ya es histórico, en nuestro Parlamento repasando cual es la obligación de los dirigentes políticos así como recordándonos de dónde venimos?

Quiero pensar, por la salud de nuestra sociedad, que muy pocas personas, no compartan el fondo de sus palabras. Y aunque he tenido la tentación, creo que lo mejor, hoy, es no resaltar ninguna en especial porque, además, no sé cuál elegir. Quizás dentro de un tiempo será bueno recordar algunas que, entiendo, puede ser más valoradas.

Creo sinceramente que tenemos, tanto cristianos cómo no cristianos y creyentes como no creyentes, un gran líder moral. Y me alegra mucho que así sea porque nos hace mucha falta y me satisface. En los últimos treinta años (no exagero) no he visto en los diferentes papas un líder como el actual. Siempre he sido muy crítico con ellos
(generalmente lo soy con quien gobierna) y los vi a todos los últimos papas, muy lejanos. Incluso con Juan Pablo II al que reconozco trascendental para la libertad y respeto, además de una gran humildad, como la del Papa Ratzinger. O con Francisco que discrepé mucho, sobre todo en los dos tercios iniciales de su pontificado; aunque
en su última etapa, eliminadas ciertas contradicciones, se espiritualizó (si se puede decir así) y ahí lo dejo.

Enlazando con esta opinión y visto lo que vi y oído lo que oí en esa semana, retomo mi pregunta abierta de hace un par de artículos: ¿en España hay un líder de la Iglesia Católica? Pufff, creo que la Iglesia Española parece que tenemos mala suerte. Anda que no hemos escuchado a Obispos durante la visita papal; anda que no han salido en
fotos, televisiones y redes sociales, entrevistas y anda que no han tenido oportunidades de demostrarlo; el caso es que algunos han estado demasiado callados y me esperaba otra cosa de ellos. Por otro lado, el Cardenal Cobo, Arzobispo de Madrid y el que manda, parecía el actor principal, vamos, como el perejil por utilizar un lenguaje coloquial, aunque nada nuevo en él, un oportunista con un lenguaje populista (como si buscase votos) y en ciertos momentos, incluso con aires de superioridad y sin entender cuál era y es su sitio. Si tuviese oportunidad le diría que un líder no solo hace discursos para pretender o aparentar ser cercano; al líder no le hace falta eso, más bien ha de demostrar su liderazgo; y un sacerdote (el Cardenal Cobo debe recordar que aunque sea Cardenal, tal distinción no implica dejar de ser sacerdote) ha de tener otro tono y no debe olvidar lo que realmente es y, por tanto, ocupar el lugar, no me refiero al protocolario, que le corresponde en cada momento y lo olvida con bastante frecuencia, además, se le nota su ansia política (me refiero en su gremio, no me interpreten mal). El siguiente en “el escalafón” es su acólito y aprendiz (aunque ya sabe demasiado) el Arzobispo Luis Argüello; no sé si se llevan bien, pero ciertamente se necesitan. Y se les nota. Como dice el dicho: “vaya dos patas para un banco”. Me da el pálpito que este “equipo” de dos está muy lejos del líder que hemos conocido un poco más en León XIV.

Sobre la Encíclica solo un apunte. Pregunto ¿Las personas debemos usar la tecnología para nosotros mismos y progresar, o debemos seguir a la tecnología y lo que ella dicte? Comparto con el Papa que la tecnología está a nuestro servicio, no nosotros a SU servicio ni a SUS intereses. Así de simple y sencillo.

León XIV, un gran Pepito Grillo.

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