Ricardo Aguilera- Llega junio y al buen tiempo y la playa le acompaña el tiempo de balances, esta semana se cumplieron 3 años del cambio de bastón de mando en Ferrol, Ángel Mato se lo traspasaba a la única persona que logró conseguir mayoría absoluta en la ciudad por dos ocasiones: José Manuel Rey.
Hace tiempo que no dejaba a un lado mis libros para ponerme ante el ordenador y buscar y buscar..y de leer y leer en redes sociales, prensa sobre todo digital, y hacer mi propio análisis sobre el mandato de los populares ferrolanos.
Como ya lo hemos vivido, hay alcaldes que pretendían que la ciudad avanzara a golpe de grandes discursos y otros alcaldes que lo hacen a través de la gestión. Ferrol, durante demasiados años, vivió instalada en una paradoja: una ciudad con un potencial extraordinario, una posición estratégica privilegiada y una historia industrial única, pero atrapada en la resignación, la confrontación política permanente y la sensación de que los grandes proyectos nunca terminaban de arrancar.
Tres años después de la llegada de José Manuel Rey a la Alcaldía, el principal balance que puede hacerse no es únicamente el de todas las obras que se han iniciado en este tiempo, los servicios del día a día que ha puesto a andar y que están cambiando la imagen de la ciudad o los millones licitados. El verdadero balance es otro: Ferrol ha recuperado la confianza en sí misma.
La política municipal suele medirse por los resultados tangibles, y es lógico que así sea. Pero también existen elementos menos cuantificables que determinan el rumbo de una ciudad. El clima social, la percepción de futuro, la sensación de que existe una dirección clara. Y eso es precisamente lo que ha cambiado durante este mandato. Ferrol está en movimiento, Ferrol se vuelve a sentir grande. Durante años, la ciudad pareció acostumbrarse a debatir indefinidamente sobre los mismos problemas sin encontrar soluciones. El saneamiento rural, la apertura al mar, los
contratos caducados, la falta de suelo industrial, el deterioro de los servicios municipales o la pérdida constante de población formaban parte de una conversación circular que parecía no tener salida.
Lo que ha caracterizado estos tres años ha sido precisamente la voluntad de romper esa dinámica. La gestión municipal no consiste únicamente en inaugurar proyectos; consiste, sobre todo, en desbloquearlos. Y ahí es donde el actual gobierno ha centrado buena parte de sus esfuerzos. Ferrol cuenta hoy con proyectos estratégicos en marcha como Abrir Ferrol al Mar, la regeneración urbana de numerosos barrios, la recuperación de espacios vinculados al convenio con Defensa, un nuevo barrio en el Sánchez Aguilera, la futura estación intermodal o la creación de nuevo suelo industrial. La apertura física y visual de la ciudad hacia su fachada marítima constituye probablemente una de las transformaciones urbanas más relevantes de las últimas décadas y simboliza algo más profundo: la voluntad de reconciliar a Ferrol con sus propias oportunidades.
Pero quizá el indicador más relevante sea que, después de décadas de declive demográfico, Ferrol ha conseguido volver a ganar población y superar nuevamente la barrera de los 65.000 habitantes. Del mismo modo, el empleo ha mostrado una evolución positiva y la ciudad lideró en 2025 el crecimiento de afiliaciones a la Seguridad Social en Galicia. Son datos que no pueden atribuirse exclusivamente a una administración municipal, pero sí reflejan un contexto de recuperación y confianza que el Ayuntamiento ha contribuido a generar.
El proyecto industrial de SAIC-MG
La reciente confirmación del proyecto industrial de SAIC-MG supone además un punto de inflexión histórico. La elección de Ferrol y su puerto exterior para albergar la primera implantación industrial europea del gigante automovilístico chino, con una inversión prevista de 200 millones de euros y más de 2.000 empleos asociados, constituye probablemente la noticia económica más importante para la comarca en décadas. No es fruto de la casualidad. Es el resultado de meses de trabajo institucional, colaboración entre administraciones y una estrategia clara para atraer inversión y diversificar la economía local. Hoy los mismos que criticaban las políticas industriales de este Gobierno y las medidas desarrolladas para atraer inversiones, son los mismos que se intentan apoderar del hito que es gracias al trabajo silencioso y al talante y al entendimiento de las Administraciones.
La forma de gobernar
Y por eso, si algo diferencia este mandato de otros anteriores no son únicamente los proyectos, es también la forma de gobernar. Durante demasiado tiempo, muchos ciudadanos percibieron el Ayuntamiento como una institución distante, encerrada en sí misma y alejada de las preocupaciones cotidianas de la gente. Hoy existe una sensación distinta. La celebración periódica de balances públicos, las reuniones constantes con asociaciones vecinales, las visitas semanales a los barrios o la apertura de nuevos canales de participación han contribuido a construir una relación más cercana entre la administración y los vecinos.
La transparencia no debería ser una excepción ni una virtud extraordinaria. Debería ser una obligación. Pero
precisamente porque durante años fue insuficiente, resulta significativo que el gobierno municipal haya convertido la rendición de cuentas en una práctica habitual.
Existe además otro factor que merece ser destacado: el estilo personal del alcalde. La política local suele caer con frecuencia en la tentación del protagonismo excesivo, de la confrontación permanente y de la construcción de liderazgos basados más en el enfrentamiento que en la cercanía. Rey Varela ha proyectado durante estos años una imagen diferente, caracterizada por una mayor accesibilidad, un tono menos agresivo y una evidente voluntad de diálogo institucional.
No se trata de una cuestión estética. Es habitual ir por la calle y cruzarte al alcalde o verlo parado hablando con un vecino y escuchándolo, una escena que antes no se daba. La humildad en política es algo primordial, facilita acuerdos y permite que el interés general se sitúe por encima de los egos personales.
Quizá por eso una de las características más visibles de este mandato haya sido la capacidad para colaborar con administraciones de distinto signo político cuando el interés de Ferrol estaba en juego. Así recientemente pudimos ver una foto histórica de los alcaldes de Ferrol y Narón dándose la mano y llegando a un acuerdo que era beneficioso para todos sus vecinos.
Atención a las personas
Pero si hay un ámbito donde el balance resulta especialmente significativo es el de la atención a las personas. En una ciudad especialmente envejecida como Ferrol, las políticas sociales no son un complemento de la acción de gobierno; son una prioridad absoluta. La declaración de Ferrol como Ciudad Amiga de la Infancia por parte de una entidad como UNICEF, la ampliación del Servicio de Ayuda en el Hogar, la reducción de las listas de espera, el incremento de las ayudas de emergencia social, el aumento de las becas de comedor, la mejora de los programas de
conciliación familiar o la puesta en marcha de nuevos espacios para combatir la soledad no deseada reflejan una visión de ciudad donde el crecimiento económico y el bienestar social avanzan de manera paralela. También la atención a los mayores ha ocupado un lugar central. La futura residencia impulsada por la Fundación Amancio Ortega, la mejora de los servicios asistenciales y la apuesta por combatir el aislamiento social representan respuestas concretas a uno de los principales desafíos demográficos de la ciudad. Porque una administración puede
construir infraestructuras, pero su verdadera medida está en cómo cuida y se preocupa de sus vecinos.
El papel de la oposición
Y llegados a este punto, resulta inevitable hacer también balance del papel desempeñado por la oposición.
La democracia necesita una oposición exigente y fiscalizadora. Nadie discute esa necesidad, es más, los buenos gobiernos también mejoran gracias a la existencia de una oposición rigurosa. El problema surge cuando la crítica constante porque si, sustituye a la propuesta.
Durante estos tres años, los principales grupos de la oposición han centrado buena parte de su actividad en cuestionar cada iniciativa que se hacía o se implantaba. Están en su derecho, entra dentro de lo que ya estamos acostumbrados, pero sin embargo muchos ciudadanos, entre ellos yo, tienen dificultades para identificar cuál es su proyecto alternativo para Ferrol. La sensación predominante es que la oposición ha estado más preocupada por desacreditar los avances que por presentar una alternativa. Más centrada en explicar por qué las cosas no deberían hacerse que en proponer cómo hacerlas mejor.
Mientras el gobierno hablaba de apertura al mar, suelo industrial, regeneración urbana, empleo o servicios sociales, la oposición estaba instalada en una crítica permanente e intentos de paralizar todo lo que tenía que ver con otras administraciones, y raramente se traducía en propuestas concretas y viables. Fiscalizar es necesario. Intentar bloquear por sistema no lo es.
A un año de las próximas elecciones municipales, empezarán a bombardear todos los días y a hacerse ver. Pero los vecinos no olvidan y recuerdan perfectamente quién estuvo para ellos todos estos años y quien se acuerda de ellos ahora que hay que votar. Eso no es preocupación por la ciudad y por sus vecinos, eso es interés personal.
El balance de estos tres años ofrece una conclusión razonable: queda mucho trabajo por hacer, nadie puede sostener lo contrario. Persisten problemas estructurales, desafíos demográficos y proyectos pendientes que exigirán continuidad y esfuerzo, pero también resulta difícil negar que la ciudad ha cambiado de dinámica.
Ferrol está en movimiento, vuelve a mirar hacia adelante. Recupera población, atrae inversión, ejecuta proyectos largamente esperados y transmite una sensación de confianza que parecía perdida. Quizá ese sea el principal logro de estos tres años de gobierno: haber conseguido que los ferrolanos vuelvan a creer que su ciudad tiene futuro. Y en una ciudad que durante demasiado tiempo escuchó hablar más de decadencia que de oportunidades, eso no es un logro menor.
Mi conclusión es que Ferrol cuenta con un Gobierno que quiere que Ferrol siga creciendo, siga siendo más grande y siga transformándose y mejorando día a día, y el una oposición que lo que quiere y lo que está pidiendo a gritos es seguir en la oposición mucho tiempo más.
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