Enrique Barrera Beitia
Todas las partes confirman la llegada de la empresa automovilística china SAIC a Ferrol y As Pontes, con el objetivo de empezar a funcionar en 2028. Como es lógico, esta noticia ha despertado mucha expectación, aunque no faltan los precavidos que, aun deseando lo mejor, esperan un nuevo fiasco, como el de la Sociedad Italiana del Vidrio o el anuncio de Alberto Núñez Feijóo en la campaña electoral de 2012 con un contrato con Petróleos Mexicanos que finalmente quedó en agua de borrajas. Sin embargo, todo indica que esta vez va en serio.
Dejemos aparte la apropiación del éxito o adoptemos un enfoque que a todos satisfaga: el desembarco de inversiones chinas en España es el resultado de una orientación estratégica del Gobierno de Pedro Sánchez, que ofrece las garantías debidas al Ejecutivo chino, el cual —recordemos— supervisa todas las decisiones de sus grandes empresas. A partir de ese momento, la ubicación de éstas corresponde a negociaciones entre instituciones de ámbito local o autonómico y las propias empresas; ahí es donde se abrió la negociación a la Xunta. Seríamos los cuartos en España, tras Chery (Barcelona), Leapmotor (Figueruelas, Zaragoza) y Changan (Linares, Jaén).
Ferrol no puede dejar escapar esta oportunidad, y no puede haber errores. Hay que preparar una mano de obra distinta a la del sector naval y garantizar vivienda no solo al personal técnico chino que estará presente en las primeras etapas, sino al previsible aumento de población de la ciudad. Temo que, si no hay una intervención pública, los precios escalarán de manera insoportable.
Además, es imperativo acondicionar suelo industrial en año y medio, algo que no se ha logrado en años anteriores. Si Iberdrola no quiere abandonar su negocio eólico en el puerto exterior, habría problemas para reubicar los espacios que necesita SAIC. Recordemos que, para poder vender sus coches en Europa sin aranceles y acceder a ayudas, es necesario adquirir un mínimo del 70 % de sus componentes a la industria auxiliar nacional. En este sentido, la Xunta y el concello han manifestado que acelerarán los trámites para tener ese suelo industrial en Mandiá a través de Xestur, aunque yo creo que, al estar mucho más avanzada la ampliación del polígono de San Pedro de Leixa, esta es una opción más viable.
Tenemos la gran ventaja de que la ferrolana Beatriz Sestayo es la actual gerente de Suelo Empresarial del Atlántico, que depende del gobierno central. Por lo que sé, ya ha resuelto los últimos problemas judiciales y económicos para ampliar San Pedro de Leixa, ha invertido 4 millones de euros en suelo y ha ganado todos los pleitos que pesaban sobre la tramitación urbanística con sentencia firme. El eje Leixa-Mandiá está muy bien, pero, en este último caso, ni siquiera está delimitado el ámbito de intervención. Una persona ha hecho su trabajo sabedora de lo que iba a venir, y los otros lo tienen que hacer.
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