
El desprendimiento de un talud en la playa de Caranza, ocurrido el pasado mes de enero, ha vuelto a generar inquietud en la zona coincidiendo con el inminente inicio de la temporada de playas y las quejas trasladadas por vecinos y vecinas en las últimas semanas.
El suceso, además, afectó al paso del Camino Inglés, uno de los itinerarios xacobeos que atraviesa la ciudad, lo que obligó en su momento a habilitar un desvío provisional para garantizar la continuidad del recorrido de los peregrinos.
El Concello de Ferrol ha explicado este miércoles que tiene atribuida la conservación y el mantenimiento de la zona, aunque considera que el desprendimiento supera ese ámbito ordinario de actuación.
El gobierno local señala también que no dispone de ningún documento por parte del Gobierno central que le otorgue la titularidad de la pasarela afectada, por lo que entiende que debería ser la administración competente la que intervenga de forma directa.
Aun así, el Concello asegura que “buscará todas las fórmulas posibles para que se actúe de emergencia y ofrecer así una solución lo antes posible a los vecinos y vecinas”, con el objetivo de recuperar la normalidad en el entorno antes del periodo estival.
El incidente afecta a la zona de la playa de Caranza, un espacio de uso habitual durante el verano y también punto de paso del Camino Inglés, lo que incrementa la preocupación por la seguridad y la movilidad en este enclave.
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