Las finanzas del concello–( Enrique Barrera Beitia )

Enrique Barrera Beitia
Gestionar un ayuntamiento no es tan sencillo como muchos creen. Mientras que un empresario dirige sus negocios evitando violar las leyes, y no todos lo hacen, un alcalde tiene que gestionar su municipio ajustándose a la legalidad, que no es lo mismo aunque lo parezca. De hacer valer esa diferencia se encargan el interventor y el secretario, que dependen de la administración general del estado.

El concello de Ferrol ha adolecido históricamente de problemas para mejorar la ejecución de sus presupuestos, y la
causa principal de esto ha sido la ausencia de mayorías, porque había que negociar hasta sumar trece votos y no era sencillo; lo sorprendente es que este problema también se da cuando hay mayoría absoluta.

La denominada regla de gasto castiga el funcionamiento “demasiado” ineficiente, y pretende evitar que un concello acumule cantidades “excesivas” de dinero sin gastar. En circunstancias normales esos remanentes están disponibles para el siguiente ejercicio presupuestario, pero si el porcentaje invertido se hunde, se aplica un plan económico corrector que obliga a usar una parte de lo no gastado para amortizar la deuda contraída.

Lo que ha ocurrido en Ferrol es que el PP ha usado su mayoría absoluta para subir las tasas e impuestos municipales, y además ha pedido un préstamo de doce millones de euros. Todo tendría sentido si hubieran sido capaces de invertir una cantidad razonable, pero no lo han hecho y se ha encendido la alarma en el ministerio de Hacienda.

Cuando estamos encarando el final del mandato, las noticias que vemos en la prensa son de índole menor:
inauguración de un aparcamiento de ocho plazas en el lateral del Torrente Ballester, la actuación un tanto chapucera sobre el firme de las calles y caminos, reuniones con las asociaciones de vecinos que le concretan lo más prioritario y le reclaman con razón más rapidez, porque alguna reparación en Recimil ha tenido que volver a ser reparada, porque se ha concedido una prórroga de tres meses en el parque de Catabois, o porque la obra de la calle Rubalcava acumula mucho retraso.

Dado que se ha pospuesto la dotación de suelo industrial y la urbanización del Sánchez de Aguilera, dos obras para las que yo creía que se había pedido el préstamo, la única inversión importante que se está haciendo es el derribo de la muralla del Arsenal. Para esto no hacía falta mayoría absoluta ni casi tantos asesores como concejales, y tampoco que el alcalde sea senador, pues no conocemos gestiones en los ministerios. Afortunadamente, el inicio de la construcción de las nuevas fragatas ha reactivado el mercado laboral de Ferrol, que no es cuestión menor.

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