Gracias por escuchar.Un ayuntamiento que responde-(José C. Enríquez Díaz)

José Carlos Enríquez Díaz
 
No siempre los vecinos tenemos la suerte de ser escuchados de manera rápida y eficaz por quienes gestionan nuestra ciudad. Durante años, hemos vivido situaciones en las que las quejas parecían caer en saco roto, en las que los problemas cotidianos de los barrios tardaban meses en solucionarse, y en las que la falta de atención a lo más básico generaba frustración. Sin embargo, en esta ocasión, la respuesta del Ayuntamiento de Ferrol, con José Manuel Rey Varela al frente y con el concejal de servicios, José Tomé, ha sido ejemplar.

Hace apenas unos días publiqué un artículo denunciando el estado lamentable de las rejillas de canalización en la Plaza del Callao. Estaban totalmente destrozadas, suponiendo no solo una mala imagen para la ciudad, sino también un riesgo evidente para los peatones. La sorpresa vino poco después: recibí una fotografía del concejal mostrando la reparación completa de la zona. En cuestión de días, un problema que parecía menor para algunos, pero que afectaba a la seguridad y al día a día de todos, había quedado solucionado.

antes

Igual sucedió con un vecino de Serantes, llevaba días con un vertedero ilegal en las inmediaciones de su domicilio, aquello era ..digamos vergonzoso por la acción de algún desaprensivo. Pues bien, un aviso al

después

edil, a José Tomé, y…en horas todo solucionado.

Esto demuestra algo fundamental: un gobierno municipal que escucha a los vecinos, que no necesita presiones ni protestas para actuar.

Todo lo contrario de lo que ocurría en el pasado, cuando se tardaban meses en atender las demandas ciudadanas, incluso en temas sencillos que afectaban directamente a la seguridad o a la comodidad de las personas.

Hoy la situación es distinta. Con José Manuel Rey Varela al frente del Ayuntamiento, se percibe un cambio real en la forma de gobernar. La escucha activa es una herramienta de gestión que está marcando la diferencia. No se trata solo de grandes proyectos o de promesas electorales, sino de esas pequeñas cosas del día a día que mejoran la vida de la gente: una acera reparada, una rejilla arreglada, una calle más segura.

Hace pocos días tuve la oportunidad de viajar a Asturias y confieso que me quedé impresionado. Todo estaba cuidado al detalle, con señalizaciones claras en todas las calles, indicaciones visibles, nombres de lugares y vías perfectamente señalados. Aquello era fabuloso, transmitía orden, modernidad y respeto hacia los ciudadanos y visitantes. Y pensé: esto es lo que quiero para Ferrol, esto es lo que quiero para la ciudad donde vivo. Quiero que, además de responder a los problemas inmediatos, avancemos hacia un modelo de ciudad donde todo esté bien señalizado, donde reine la claridad y la organización, y donde caminar o conducir sea siempre una experiencia segura y agradable.

Ese contraste entre lo que vi en Asturias y lo que deseo para Ferrol me reafirma en algo: vamos por el buen camino, pero aún queda mucho por hacer. Y es bueno recordarlo, no como crítica destructiva, sino como un impulso positivo para seguir mejorando. Porque Ferrol se lo merece, y los ferrolanos también.

Algunos podrían pensar que este tipo de actuaciones son simples gestos, pero en realidad son la muestra de un compromiso firme con la ciudadanía. Porque un vecino que camina seguro por la Plaza del Callao, que ve que sus quejas son atendidas sin demora, es un vecino que recupera la confianza en sus representantes. Y esa confianza es la base de una ciudad viva, participativa y con futuro.

Es justo destacar también el papel de José Tomé, que no solo se limitó a ordenar la reparación, sino que tuvo el detalle de enviar una foto confirmando la actuación realizada. Ese gesto, sencillo pero cercano, es la mejor prueba de que la comunicación entre vecinos y responsables municipales funciona. No se trata de burocracia fría, sino de un trato humano que acerca el Ayuntamiento a la gente.

En definitiva, lo que ha ocurrido con las rejillas de la Plaza del Callao es un ejemplo concreto de cómo debe funcionar una administración pública: eficaz, cercana, sensible a las necesidades reales y comprometida con mejorar la vida cotidiana de sus vecinos. Y si a esto sumamos la inspiración de lo que he visto en Asturias, se hace evidente que tenemos un horizonte claro: un Ferrol más moderno, más cuidado y mejor señalizado.

Agradecimiento
Quiero cerrar estas líneas con un agradecimiento sincero. Gracias al Ayuntamiento de Ferrol, gracias a José Manuel Rey Varela y gracias a José Tomé por demostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera. Gracias por escuchar a los vecinos sin necesidad de presiones ni ruidos, gracias por actuar con rapidez, gracias por mostrar que hay un compromiso real con la ciudad.

En un tiempo en el que muchas veces reina el desencanto y la desconfianza hacia la política, estos gestos marcan la diferencia. Porque cada rejilla arreglada, cada acera reparada, cada calle mejorada y cada señalización clara son mucho más que simples obras: son señales de que Ferrol tiene un gobierno municipal que trabaja de la mano de su gente.

Sigamos así, construyendo juntos una ciudad mejor. Y no olvidemos nunca que cuando las cosas se hacen bien, también merece la pena reconocerlo y aplaudirlo.

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