Poner pie en pared

Enrique Barrera Beitia

Tras catorce años de gobierno Felipe González cayó por puro desgaste. Zapatero recuperó el gobierno para los socialistas por la pésima gestión que el PP hizo de los atentados del 11-M, y Mariano Rajoy lo desalojó por los devastadores efectos de la crisis económica. Finalmente, Pedro Sánchez alcanzó la presidencia del gobierno ganando una moción de censura justificada por la corrupción del caso Gürtel.

Forma parte de la práctica política española aceptar que en su derecho a criticar al gobierno, la oposición tiene licencia para cometer ciertos excesos, y que el gobierno debe centrarse en vender su gestión y no entrar demasiado en el cuerpo a cuerpo. Sin embargo, este pacto tácito basado en una especie de derecho consuetudinario, ha saltado por los aires porque el conjunto de la izquierda, por lo menos la izquierda militante, llevaba tiempo cansada de esta espiral de descalificaciones y aplaude la decisión de poner pie en pared. Media España no puede estar insultando a la otra media sin que pase nada, y puede ser que el autor del Manual de Resistencia haya sabido tomar el pulso a este país en el momento oportuno. El hartazgo no se limita a Pedro Sánchez, porque si así fuese la reacción de la izquierda habría sido menos emocional. Además, los tiempos encajan perfectamente con las necesidades del momento.

Tengo que reconocer que yo creía que el presidente iba a dimitir, y que habría una nueva sesión de investidura a favor de María Jesús Montero o de Pilar Alegría. La legislatura se cumpliría íntegra y en un favorable contexto de crecimiento económico, de manera que en su retirada Pedro Sánchez podría soltarle a Feijoo algo así como “me echas del gobierno, pero tu te quedas en la oposición”.

Ahora tenemos a un crecido Pedro Sánchez que pondrá énfasis en terminar con el bloqueo en el Consejo General del Poder Judicial, y en este sentido apuesto a que consensuará con los socios de investidura una ley para su renovación provisional por simple mayoría parlamentaria, siempre que no haya acuerdo para renovarlo por la mayoría cualificada que rige actualmente. Recalco lo de provisionalmente, porque permitirá el voto afirmativo del PNV, evitará el afeamiento de la Unión Europea, y reducirá las actuaciones sospechosas de determinados jueces. Por el contrario, veo muy complicado legislar contra los bulos en los medios informativos y redes sociales, entre otras cosas porque hay una ley que penaliza las calumnias e injurias.

Como este hombre no da puntada sin hilo, estoy convencido que su atípico movimiento mejorará los resultados socialistas en las dos próximas citas electorales (Cataluña y europeas). A mí no me gusta la “cocina” del CIS, porque el recuerdo de voto en su muestra está sesgado a favor de la izquierda y no aplica correcciones, pero cualquiera los puede aplicar porque los datos son públicos. Yo lo he hecho en su última encuesta para las generales, y me da el siguiente resultado:
PP 35.2 %
PSOE 32.5%
Vox 10.5%
Sumar 7.6%
Podemos 2.2%
Otros 11.5%

Si es así, los socialistas están recortando distancias, y más lo harán si en Cataluña se acercan a los 44 escaños.

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