Alerta de que «trabajar ya no garantiza salir de la exclusión» e incide en los riesgos de la infancia.
Cáritas Diocesana de Mondoñedo-Ferrol ha presentado en la mañana de este miércoles su Memoria anual de actividades correspondiente a 2025, bajo el lema ‘Elige Amar. Elige Comunidad’, en un acto celebrado en su sede de la calle Magdalena de Ferrol. El informe cifra en más de 5.000 las personas atendidas en 2025, con más de 1,4 millones de inversión.
Refleja, asimismo, una realidad marcada por la cronificación de la pobreza, el colapso del acceso a una vivienda digna y la pérdida del empleo como factor protector frente a la exclusión social.
Durante la presentación, el obispo de la diócesis, monseñor Fernando García Cadiñanos, lanzó una pregunta al conjunto de la sociedad: «¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo y qué tipo de sociedad queremos construir?«.
Acompañado por la coordinadora de acción social, Cristina Pereiro Paz, el obispo hizo suya la llamada de la encíclica Humanitas del Papa León para superar la «lógica de la eficiencia» y construir una «civilización del amor» frente a la «cultura del máximo beneficio».
VIVIENDA, EPICENTRO DE LA DESIGUALDAD
Cristina Pereiro advirtió de que la vivienda se ha convertido en un «epicentro de desigualdad» y en una «crisis estructural«. En solo dos años, el precio medio de los alquileres que pagan las familias atendidas por Cáritas subió un 33% en Ferrol y Narón.
Más preocupante aún es el crecimiento de las viviendas inseguras: en dos años han aumentado 7 puntos, afectando ya al 20% de las personas acompañadas. «Pasamos a un 20% de las personas que atendemos que se encuentran en una vivienda insegura, sin contrato, realquiladas o en infraviviendas con humedades o sin ventanas«, denunció Pereiro.
El programa de personas sin hogar creció un 22% en los últimos años, y el 35% de las personas atendidas en este ámbito son menores de 35 años.
Uno de los datos más significativos de la memoria es que el empleo ha perdido su capacidad tradicional de blindar frente a la pobreza. En 2025, 128 personas lograron un empleo gracias a los programas de Cáritas –una cifra que multiplica por 2,5 la del año anterior–, pero la coordinadora explicó que «el empleo perdió esa capacidad de proteger».
Los contratos temporales, las jornadas parciales involuntarias y los salarios insuficientes convierten el trabajo en un factor más de precariedad. El 70% de las personas atendidas en los programas de empleo son mujeres, y prácticamente la totalidad del programa LAR, dedicado al empleo de hogar y cuidados, está feminizado.
ROSTROS DE LA EXCLUSIÓN
De las 5.065 personas atendidas en 2025 (un 6% más que el año anterior), el 53% son mujeres, muchas de ellas cabezas de familias monoparentales. Las personas de origen extranjero representan ya el 66% de los acompañados, con mayoría de latinoamericanos (73%). Los datos revelan que las personas extranjeras tienen hasta 5,5 veces más posibilidades de sufrir exclusión que las nacionales.
Pero el dato más alarmante, según Pereiro, es el de la infancia y juventud: suponen el 47% de las personas atendidas, y en solo cuatro años ha crecido un 24% la cifra de jóvenes acompañados. «La exclusión comienza a heredarse desde la infancia», subrayó.
1,4 MILLONES DE INVERSIÓN
Cáritas invirtió en 2025 más de 1,4 millones de euros en acción social. De ellos, 524.000 euros fueron para ayudas económicas de emergencia (una media de 294 euros por familia), y 900.000 euros para programas de promoción, empleo, vivienda, acompañamiento a mayores, asesoría jurídica y atención psicológica. «Por cada euro que destinamos a ayudas de emergencia, invertimos casi dos en acompañamiento integral«, resumió Pereiro.
«No se trata de repartir al final –concluyó el obispo citando la encíclica–, sino de que el crecimiento sea inclusivo desde el principio. Cáritas no solo atiende al necesitado: trata de construir una sociedad que elija amor, que elija comunidad«, ha trasladado García Cadiñanos.
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