Dos mujeres y un destino , Isabel & Julia–(Julia M.ª Dopico y Vale de Piñeiro)

Julia M.ª Dopico y Vale de Piñeiro

El 29 de diciembre de 1969 se estrenaba en España el western “Dos hombres y un destino” en el que el jefe de una banda de pistoleros, Butch Cassidy y su inseparable compañero, Sundance Kid, llegan huyendo de la ley hasta Argentina y Bolivia forjando su propia leyenda.

“Dos mujeres y un destino” ‒ este artículo de hoy‒ no va de pistoleras ni forajidas, sino de dos compañeras músicas que forjan una historia que parece unirlas como en designio de Parcas: Cloto y Láquesis, dejando y espero que, por bastante tiempo a Átropos tranquila, aunque llegará y mejor sin prisa.

Una de esas mujeres se llama Isabel Pérez Dobarro, la otra, yo misma soy. La una, intérprete al piano, la otra compositora de notas, ideas y letras y ambas entrelazadas como en hilo de hilandera que en una rueca hilvana, siguiendo cada una el trascurso de su propia vida y que como afluentes de no sé qué río van a dar tampoco sé, a qué mar: “variaciones sobre el mismo tema”.

“La luna en el mar riela/ en la loma gime el viento/ y alza en blando movimiento/olas de plata y azul; / y va el capitán pirata/ cantando alegre en la popa, / Asia a un lado, al otro Europa, y allá en el frente Estambul…”. Y es que, al final, por creíble o increíble que parezca, pienso que el espíritu de la “Canción del pirata”, el himno a la libertad que poéticamente describe Espronceda encauzado aquí en el entorno de la Música, es el que hace que la bella Isabel, que alberga en su mirada el misterio de Isis mas también la promesa de la hebrea Elisheva, nos lleva a permanecer unidas con mayor o menor intensidad a lo largo de los años.

Isabel fue la viajera pianista que llevó mi música por todo el mundo: EE. UU., la antigua Europa… y aunque después la sucedieron otros y otras, yo a ella siempre, agradecida.

Y ahora Isabel Pérez Dobarro vuelve con aquellas lejanas y aún próximas resonancias para tocar el piano en el Teatro Colón de la Brigantium, la ciudad de A Coruña, tras ganar el Latin Grammy 2025 al Mejor Álbum de Música Clásica por su trabajo Kaleidoscope (Naxos- Grand Piano) ‒; su primer disco en solitario que surge, aventuro yo, tras observar‒escuchar‒ las bellas imágenes‒sonidos‒ que como en un caleidoscopio sugieren su atención para grabar el álbum.

Esta vez e hilando en aquella misma rueca y en el concierto del 17 de mayo a las 20.30 en el Teatro Colón, inaugurando el ciclo Eidos, Isabel interpretará la música de dos compositores que también configuran este designio de Parcas: Juan Durán, presente desde aquella primera entrevista en el Monte de San Pedro, invadido por la niebla aquel día, en la que afirmaba: “el compositor crea para ser amado” y Octavio Vázquez, sobre el que también escribí y que dice que él compone respondiendo a una necesidad interior que le conduce a ello.

Ahí están ellos también como estas “Dos mujeres y un destino” que titula el artículo de hoy y que quizás debiera encabezarse como “Tres triunfadores y una relatora”. En fin, sea como sea este título, el concierto será bueno, sin duda.

 

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