«El cuento del rey desnudo»–(José Manuel Otero Lastres)

José Manuel Otero Lastres

Los que hemos sido educados, entre otras cosas, a través de los cuentos y sus moralejas, sabemos que de esas narraciones se extrae siempre una enseñanza.

Así sucede, por ejemplo, con el cuento denominado “El traje nuevo del emperador», escrito por el autor danés Hans Christian Andersen, publicado en 1837.

Este cuento, denominado también “El cuento del rey desnudo”, relata que la existencia de un rey que era comedido en todo, menos en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario.

Un día el rey oyó a Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que uno pudiera imaginarse. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquiera, salvo que fuera demasiado estúpido o incapaz.

Se les encargó un traje de esa tela y los pícaros simulaban que trabajaban en el vestido, pero se iban quedando con los ricos materiales que solicitaban para tal fin.

Pasado tiempo, el rey estaba algo nervioso y pensó si él sería capaz de ver la prenda. Para ver cómo era, envió a dos de sus hombres para ver el nuevo traje. Ambos le dijeron que el traje era precioso y ninguno de ellos dejó de alabar la sutileza de la nueva tela.

Toda la ciudad había oído también hablar del fabuloso traje del monarca y estaban deseando comprobar si había alguien que fuese estúpida como para no verla.El monarca decidió estrenar el traje en un día de fiesta y de desfile.
Momentos antes, los estafadores hicieron como que lo ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el rey salió a desfilar, sin admitir personalmente que él no podía verla. Pensó que si lo decía, los lo considerarían inepto para gobernar.

Así que sin ver tela alguna, se puso el supuesto vestido y salió a desfilar.
Toda la gente del pueblo empezó a señalar lo bonito que era el nuevo traje del rey, temerosos todos de decir que el traje no existía. Hasta que un niño dijo: «¡Pero si el Rey va desnudo, no lleva traje alguno

La gente empezó a cuchichear hasta que toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo. El rey lo oyó y supo que tenían razón, pero levantó la cabeza y terminó de desfilar. Y es que la verdad es la realidad de las cosas, por mucha gente que haya que se empeñe en negarlo.

¡No tener principios es como vestirse con un traje sin tela alguna! ¡Es como vestirse con un traje desnudo!

Hoy los políticos han inundados las redes sociales, cada uno puede ver lo que hace él y lo que hacen sus adversarios políticos. Pero eso no es bueno cambiar tanto de opinión, porque la hemeroteca demuestra que hay políticos que hoy dice una cosa y mañana la contraria. Hay que tener una gran firmeza en los valores y principios de cada uno, tenemos que decir y gestionar conforme a lo que sentíamos y nuestro valores deben ser pensamos, para que haya concordancia entre cómo se somos y cómo actuamos públicamente.

¿Es por eso posible que haya políticos que hoy dice una cosa y mañana la contraria, esperando que los demás pensemos que no se trata de un político desnudo?

Cuando haya perdido muchas elecciones seguidas, ¿creen ustedes que habrá alguien de su partido que diga que siempre se vistió de un traje desnudo porque no se sabía dónde estaba la verdad?

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