La gran epidemia oncológica–(Pedro Sande García)

Pedro Sande García

Al final me he decidido, llevo tiempo dándole vueltas a escribir sobre la gran epidemia que nos viene asolando desde hace años y que referenciamos con esa maldita palabra que nos golpea a todos, cáncer. Mi idea inicial era que fuese algo más que un artículo para poder profundizar en algunas cuestiones que me tienen obsesionado y sobre las cuales no encuentro respuesta. No tengo la presunción de abordar temas científicos y médicos, ese apartado lo dejo para aquellos que además de tener el conocimiento tuvieran las ganas de intentar aclarar algunas dudas que rodean a esta pandemia.

La razón que me ha llevado a escribir esta crónica y dejar para el futuro mi objetivo inicial es haber leído una noticia que hacía referencia al último un informe de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) en el que se afirma que el cáncer se había convertido en la primera causa de muerte en España con la aterradora cifra de 115.578
fallecimientos en el último año, una media diaria de 316 muertes. Acompañaba otro dato, el número de nuevos casos detectados en el último año fue de 301.884, 827 diarios.

Enfrascado en la búsqueda de información encontré múltiples fuentes que me aportaron una cantidad ingente de datos y estadísticas que consiguieron producirme un enorme desasosiego y ansiedad, los recuerdos unidos a la hipocondría es una forma de auto tortura. Aunque no hay una cifra oficial de familias afectadas los datos muestran que cientos de miles de hogares se ven afectados cada año por el impacto del cáncer. A nivel mundial y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2020 el número de muertes por cáncer fue de 9,6 millones. Esta cifra se verá incrementada año tras año siendo la previsión para 2050 de más de 18 millones de muertes provocadas por la pandemia oncológica. Con todos estos datos no comprendo cual es la razón de que el cáncer no sea considerado como la gran pandemia, la terrible pandemia declarada del coronavirus provocó algo más de 7 millones de muertes, esperemos que hubiese sido una sola vez, mientras los millones provocados por el cáncer se repiten e incrementan año tras año.

Encontré alguna información que podría mostrar signos positivos, si es que hay algo positivo en la situación que nos encontramos, y dice que el crecimiento de la incidencia es debido al envejecimiento poblacional y a los hábitos de vida pero que la supervivencia también mejora de manera significativa. También es positivo que a pesar del aumento en el número de diagnósticos, la mortalidad relativa está disminuyendo para muchos tipos de cáncer gracias a las mejoras en la detección precoz y los tratamientos, duplicándose la tasa de supervivencia en los últimos 40 años. El panorama se vuelve de nuevo sombrío cuando leo que existe una tendencia preocupante con el aumento de determinados tipos de cáncer en adultos menores de 50 años o cuando las estimaciones de sociedades oncológicas predicen que 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrán cáncer a lo largo de su vida.

No hace falta llegar a este punto para plantearse la gran cuestión ¿Cuáles son las causas?, leo en repetidas ocasiones: envejecimiento y crecimiento de la población, exposición a factores de riesgo (tabaco, alcohol, obesidad, contaminación), estilo de vida sedentario, dietas ricas en ultra procesados, trastornos metabólicos tempranos y es
entonces cuando me surgen muchas preguntas ¿me lo creo al 100%?, ¿quiere esto decir que estamos permitiendo que se vendan sin ningún tipo de control venenos para nuestro organismo: tabaco, alcohol, ultra procesados?, ¿conocen las grandes industrias fabricantes los efectos que producen estos venenos en nuestro organismo?, ¿es cierto que la contaminación electromagnética no produce cáncer o es que no se ha podido demostrar? Son muchas las dudas que me surgen y sigo pensando que el demoledor número de afectados, no sé si debería decir infectados, crece a un ritmo que no debería ser admitido por nuestra sociedad.

Hay otros datos muy interesantes y que pocas veces se muestran en los medios de comunicación. Los ingresos de la industria farmacéutica por tratamientos oncológicos supera los 150.000 millones, un 20% de sus ingresos totales. Es duro decirlo pero la realidad nos muestra que el cáncer es un gran negocio y los grandes negocios son una
causa que contamina la ya de por si peligrosa codicia humana.

Haber escrito esta crónica no me ha resultado nada gratificante, que es el único objetivo que buscó a la hora de escribir. Ha habido momentos que los recuerdos y la hipocondría se han apoderado de mí y por eso creo que es hora de terminar y lo haré con unos mensajes positivos. El primero es que el crecimiento de la supervivencia neta a cinco años se ha duplicado en las últimas cuatro décadas llegando al 57,4% en los hombres y el 65,2% en las mujeres.

También es positivo todo lo relativo a la mejora de las herramientas de prevención primaria así como a la actuación sobre los factores de riesgo, según la SEOM alrededor de un tercio de las muertes por cáncer se pueden evitar
actuando sobre esos factores de riesgo. Por último no puedo dejar de citar la situación de privilegio que nos encontramos debido al excelente y envidiado sistema de sanidad pública con el cual nos hemos dotado en España. Sistema que algunos pretenden destruir dejándolo en manos de los codiciosos. Si lo consiguen, al solicitar una prestación médica habrá que hacerlo con la tarjeta de crédito en la boca y a los afectados por la pandemia
oncológica no les quedará más remedio, a los que puedan, que hipotecar sus casas y sus bienes. Los desposeídos entrarán en la terrible estadística de muertes por falta de atención médica.

Cuídense mucho.

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