El parque de los personajes famosos, que no ilustres- (Enrique Barrera Beitia)

Enrique Barrera Beitia
El parque de los personajes famosos o populares de Ferrol, es un ejemplo típico de como la mala interpretación de una iniciativa termina derivando en otra distinta, y en cierto modo contradictoria. Es una idea que nació en 2021 del anterior gobierno municipal, y que buscaba visibilizar a personajes populares o famosos pero no relevantes, es decir, personajes que serían invisibles de no ser porque su permanente presencia callejera termina haciéndoles reconocibles.

Para ello se optó por un parque de Caranza rodeado de viviendas, y que necesitaba una reforma integral que incluía renovación de arbolado, parque infantil, parque de calistenia, mobiliario, senderos, etc. Es un espacio que conozco y al que siempre le he concedido un gran potencial, por lo que lamento que algunas de las mejoras no hayan sido bien rematadas, y en este sentido nos ha salido caro a los contribuyentes los 600.000 € de la licitación.

Estos personajes populares habían sido calificados como “gente en la niebla” por un conocedor tan profundo de Ferrol como Siro López, al que acertadamente se le encargó la elaboración de sus siluetas recortadas en chapa metálica. Hablamos de O Burón y A Reala (vendedores de pescado), Pachara (vendedor de prensa ambulante y “estacionador” vocacional de vehículos), o el icónico Makako.

La lista todavía no está cerrada porque la Asociación de Vecinos confunde este concepto con el de personajes ilustres de Caranza, y ha propuesto a Rogelio Piñón Bouza, entrañable y sempiterno secretario de la entidad. El Secretariado Gitano se sumó posteriormente a la confusión proponiendo a Antonio Vázquez “El Gitano”, histórico masajista del Deportivo de A Coruña. Otras entidades podrían proponer más personajes, y romper definitivamente la idea original del proyecto que se centraba en personajes de otro perfil.

Más allá de su función contemplativa, estas siluetas buscan interactuar con los vecinos y reforzar nuestra
identidad local, pero ha terminado desembocando en un conflicto de baja intensidad de los que tanto nos gustan a los ferrolanos, porque es la manera de encontrar agravios comparativos.

Tengamos en cuenta que en los tiempos que vivimos, donde por causa de los ciclos históricos nos asaltan dudas sobre nuestra identidad, las estatuas terminarán siendo derribadas tarde o temprano. Pongamos el ejemplo del Marques de la Ensenada, decisivo para el nacimiento de Ferrol pero al mismo tiempo ejecutor de la Gran Redada (1749), y del infame decreto (felizmente derogado por Carlos III en 1763) que buscaba exterminar a los gitanos. Otro mito que tarde o temprano se nos caerá del pedestal es Ramón Pla y Monge (el marqués de Amboage), benefactor de las clases humildes ferrolanas; siempre se rechazó por falta de pruebas los rumores que lo asociaban al tráfico de esclavos, pero la reciente investigación de Marcos Abalde es demoledora.

En contraposición, los personajes en la niebla que trató Siro como Pachara, O Burón, A Reala, A Champaña, Maruxa Racú, Taconatá, Cañavén, Tufitos, Topacho, Manolito Churreiro, Nandito, O Vello Melenas, Prósper, Dieguiño, nunca sufrirán el revisionismo histórico, como tampoco lo padecerán Rogelio Piñón y El Gitano.

Lea también

Las peligrosas estrategias de Feijóo–(Enrique Barrera Beitia)

Enrique Barrera Beitia Tras cuarenta y seis años de democracia, buena parte de los españoles …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *