José Carlos Enríquez
La Diócesis de Mondoñedo-Ferrol ha dado un paso firme al unirse con total claridad y convicción a las reivindicaciones del Foro Ciudadano por el Ferrocarril, un movimiento que está despertando la conciencia y la dignidad de toda la comarca. La Iglesia diocesana considera que esta petición ciudadana es profundamente justa, porque la falta de un tren digno y eficiente afecta directamente a la vida, a las oportunidades y al futuro de Ferrolterra, Eume y Ortegal. Y como recuerda el Evangelio: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). La Iglesia, fiel a este mandato, se pone del lado de todo aquello que favorece vida, dignidad y esperanza.
Inspirada en los informes FOESSA, la diócesis subraya que la ausencia de infraestructuras adecuadas contribuye al aislamiento, a la exclusión social y al despoblamiento. Es un diagnóstico doloroso, pero real. Y cuando una comunidad se queda atrás, el Evangelio nos recuerda que Jesús busca precisamente a quien más lo necesita: “No quiero que nadie se pierda” (cf. Jn 6,39). Ese es también el espíritu que anima a la diócesis: no permitir que estas comarcas queden marginadas ni olvidadas.
En este camino de compromiso y verdad brilla especialmente la figura del obispo diocesano, monseñor Fernando García Cadiñanos, cuya presencia cercana y activa está siendo profundamente valorada por la ciudadanía. Quienes lo conocen destacan que es un obispo cercano, valiente, trabajador y profundamente humano, un pastor que vive entre su gente, que escucha sus inquietudes y que actúa movido por un amor auténtico al bien común. Su forma de estar y de acompañar recuerda las palabras de Jesús: “El Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir” (Mc 10,45). Y monseñor García Cadiñanos, precisamente, sirve. No desde lejos, sino desde dentro, desde la calle, desde la vida real de su pueblo.
Así lo demostró al recibir en la Domus Ecclesiae de Ferrol a dos representantes del Foro Ciudadano por el Ferrocarril, Esperanza Piñeiro y Julia Díaz, a quienes escuchó atentamente. Allí, en un encuentro sincero, el obispo mostró pleno apoyo a la causa y expresó con claridad que la diócesis se siente interpelada por esta necesidad urgente. Su actitud recordó a Cristo caminando con los discípulos de Emaús, acercándose a ellos en su desánimo para compartir su camino: “Jesús se acercó y caminó con ellos” (Lc 24,15). Así camina también este obispo con su gente: a su paso, a su ritmo, con sus preocupaciones y sus esperanzas.
Su presencia no es meramente institucional: es la de un padre y un hermano que entiende que la misión de la Iglesia abarca la vida entera de las personas. Que la fe no se encierra en los templos, sino que ilumina también el transporte, el empleo, la vivienda y el futuro de las familias. Por eso, su voz, clara y serena, se ha convertido en un apoyo decisivo para esta causa social que afecta a toda la comarca.
La diócesis celebró además con satisfacción la unanimidad alcanzada en el Parlamento de Galicia, donde todos los grupos aprobaron una declaración institucional a favor de la mejora del ferrocarril. Ese consenso fue interpretado como una señal de unidad y de esperanza. Como dice Jesús: “Que todos sean uno” (Jn 17,21). Cuando la política se une por el bien de un pueblo, la Iglesia no puede sino alegrarse y respaldar ese camino.
El Foro Ciudadano por el Ferrocarril ha convocado una movilización para el domingo 30 de noviembre, a las 12:00 del mediodía, desde la estación de Ferrol. El mensaje es rotundo y profundamente legítimo: los ciudadanos tienen derecho a un servicio ferroviario digno, con horarios, frecuencias y tiempos adecuados. Las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal no aceptan más discriminación. Reclaman justicia, igualdad y futuro. Y como dice Jesús en el pasaje del juicio final: “Fui forastero y me acogisteis… lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,35.40). Negar infraestructuras dignas también es cerrar puertas; abrirlas es gesto de justicia.
Por todo ello, la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol se coloca al lado del pueblo, con humildad y decisión. La Iglesia no se encierra en sí misma, sino que se implica activamente en la construcción de un territorio más justo, unido y esperanzado. Este compromiso nace no de una postura política, sino del corazón del Evangelio, que siempre empuja a cuidar, a acompañar, a dignificar.
Y este compromiso es posible gracias al liderazgo cercano, valiente y generoso de monseñor García Cadiñanos, un obispo que no solo guía espiritualmente, sino que acompaña, ayuda y actúa como un ciudadano más, siempre dispuesto a apoyar todo lo que suponga una mejora real para los habitantes de Ferrol y de toda la diócesis. Su vida encarna aquellas palabras de Jesús que siempre interpelan:
“Vosotros sois la luz del mundo… que vuestra luz brille ante los hombres” (Mt 5,14-16).
La suya, sin duda, está brillando.
Galicia Ártabra Digital Noticias de Ferrol y la comarca de Ferrolterra.