En la madrugada de este sábado al domingo se adelantarán los relojes de las 2 a las 3

La madrugada de este sábado 29 de marzo al domingo 30 de marzo entraremos en el horario de verano, lo que significa que amanecerá y anochecerá más tarde. Por este motivo, los relojes en España se adelantarán de las 2.00 a las 3.00 (de la 1.00 a las 2.00 en Canarias), por lo que dormiremos una hora menos.

Cada año se repiten las mismas preguntas: ¿pero esta noche dormimos una hora más o una menos?, ¿eso quiere decir que amanece más temprano o más tarde?, ¿entonces, qué hora realmente va a ser?, ¿pero por qué hacemos esto? Esta larga lista de incógnitas, que a todos nos surgen cuando llega el cambio de horario, se reproducen en todos ocasiones: en marzo, cuando cambiamos al horario de verano, y en octubre, cuando hacemos lo propio con el de invierno.

La manera en la que este cambio de hora afecta a nuestro descanso ha sido estudiada en múltiples ocasiones por los expertos. Al producirse un desajuste en el horario, se rompe nuestro ritmo circadiano, ya que el cuerpo se acostumbra a unas necesidades específicas y no entiende de estos cambios. Es frecuente, por tanto, que la mañana siguiente a la modificación de la hora nos sintamos más somnolientos (o, por el contrario, más descansados), pudiéndose producir irritabilidad y estrés por la alteración de los ciclos del sueño.

 Esto también puede afectar a nuestra alimentación, puesto que solemos comer siempre a la misma hora. Sin embargo, con este cambio, tenemos que acostumbrarnos e implementar nuestras dinámicas habituales al nuevo horario. Esto, al cabo de unos días, suele adaptarse y el desajuste entre el reloj social y el biológico queda como un recuerdo del pasado (hasta el siguiente cambio de horario, claro).

¿Por qué cambiamos la hora?
Aunque durante principios y mediados del siglo XX España modificó su horario en varias ocasiones, fue en los años 70 cuando finalmente la mayoría de los países europeos lo instauraron (nuestro país en 1974). Esto fue debido a la crisis energética derivada del incremento de los precios del petróleo, puesto que se buscaba limitar el uso de la electricidad durante la mañana y la tarde.

 La principal razón que se abandera como motivo de que mantengamos este cambio de hora es esa: ahorrar energía y aprovechar la luz natural de las primeras horas del día. Sin embargo, nuestras costumbres de consumo han ido cambiando a lo largo del tiempo, por lo que este argumento ha perdido peso y se han utilizado también otros como el impacto en la economía del país, puesto que la gente tiende a salir hasta más tarde si hay luz, lo que potencia el turismo y el comercio.

Pese a que esta cuestión ha sido sometida a debate en varias ocasiones durante los últimos años, la respuesta es clara: no, este no será nuestro último cambio horario. El Real Decreto 236/2002 dispone que cada cinco años se debe publicar el calendario con las fechas concretas del cambio de hora; por tanto, en el Boletín Oficial del Estado se mantienen fijados los próximos reajustes horarios hasta el año 2026, este incluido.

En la Unión Europea se ha debatido su eliminación, pero no se ha llegado a un acuerdo definitivo entre los Estados miembros y esta no puede imponer un horario a todos ellos, solo recomendar y coordinar medidas para evitar un caos entre los países. Por tanto, sin consenso, llegado el próximo 25 de octubre de 2026 (fecha límite establecida actualmente), no significa que dejaremos de cambiar la hora, sino que su continuidad o eliminación dependerá de las futuras decisiones que se tomen a nivel nacional y europeo.

 

 

 

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