Sequía y compromiso de amnistía

Gabriel Elorriaga F.-Ex diputado y ex senador

Nuestros progresistas de salón aún no se han enterado de que sin agua no hay progreso. Llevan más de un lustro en el Gobierno sin otra hazaña hídrica que derribar presas y diques fluviales y estigmatizar embalses y pantanos con obras propias de la «fachosfera».

Así nos va a quienes los padecemos. El progresismo estatal convive placenteramente con el progresismo autodeterminante que se ha enterado menos aún de que sin agua no hay autodeterminación.

Por ello contemplamos el curioso espectáculo de Cataluña, ribereña del Ebro, pidiendo agua a Valencia, eterna aspirante a una canalización de agua del mismo rio del que también es ribereña, sin exigir amnistía ni referéndum.

Los separatistas del ‘procés’ se han gastado algunos dineros en intentar colonizar lingüísticamente a los valencianos, con escaso éxito. Pero no se conoce que nunca haya hecho el menor esfuerzo por promover planes hidráulicos compartidos para aprovechar el enorme caudal de agua que el Ebro arroja al mar. Se contentan con recursos de extrema emergencia climática, como es el de reutilizar aguas residuales regeneradas, a pesar del asco social que provocan.

Agua desalada trasportada en barco

Como ni valencianos ni catalanes aprovechan el agua que la naturaleza les ofrece, los progresistas estatales y los progresistas regionales van a recurrir al agua marina desalada en el histórico municipio valenciano de Sagunto y a transportarla en barcos cisterna hasta Barcelona.

Este carísimo procedimiento, además de consumir costosa energía para el transporte y distribución, es inseguro y de dudosa calidad. La costa valenciana tendrá que tragar la acumulación de salmuera residual con repercusiones imprevisibles.

Nuestros progresistas de salón no contaban con estas emergencias sino con sus prejuicios de ecología teórica que se llevan como modas propias de la izquierda.

El agua llegará cuando y donde caiga del cielo y la solidaridad consistirá en que se reparta en cubos. Ellos bastante problema tienen con aguar la sed belga de amnistía de Puigdemont, dudosa e inconstitucional, a cambio de 7 votos adelantados.

El agua se puede desalar pero la amnistía estancada no mueve molino. Hace falta mucha agua para desatascar el tapón de la amnistía en las tuberías jurídicas.

La salmuera levantina será la herencia del separatismo como el compromiso de amnistía como anticipo de pago será la herencia del sanchismo. Ya sabemos cómo pasarán a la historia los unos y los otros.

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