Pedro Sande García
Lo he decidido, me voy a hacer Therian. No lo haré por seguir una moda, la razón para tomar esta decisión tan transcendental es que me gustaría parecerme, ya que no puedo serlo, a un animal no humano.
Antes de continuar y dado que me imagino que a muchos de ustedes les ocurre lo mismo que a mí, les ha pillado desprevenidos este término que habrán descubierto por recientes noticias, intentaré aclararles sus orígenes, algo sobre lo que pueden encontrar infinita información en la nube. El término proviene del griego therion (bestia) y anthropos (hombre). En el libro del Apocalipsis, donde se traduce como bestia, se pueden encontrar múltiples referencias del término therion. El movimiento Therian aparece en la década de los 90 al rebufo de internet. Si hacen ustedes búsquedas en google sobre la palabra Therian podrán encontrar galimatías como ¿Cuál es la diferencia entre Therian y furry?
Los furries forman parte de un fandom basado en el antropomorfismo. Durante mi experiencia como consultor tecnológico, a lo largo de casi 35 años, creía que teníamos la patente de usar una extraña terminología. Estaba equivocado, error que suele producirse cuando uno se mira demasiado al ombligo.
Pero ¿Cuál es el verdadero motivo por el cual me quiero hacer Therian? Como humano que soy, esta es una condición a la que no puedo renunciar y por lo tanto siempre lo seré, ocurre que en los últimos tiempos los homo sapiens se están convirtiendo en unos tipos muy malos, gruñones y muy gritones. No es que en tiempos pasados no lo fuéramos, es que ahora se ha intensificado nuestra maldad y la vocería se me hace insoportable. La duda que tuve cuando decidí hacerme Therian, esta decisión no crean que fue resultado de una reflexión profunda más bien fue una idea que me surgió de forma repentina en una de mis caminatas por el parque del Buen Retiro, es el animal con
el que deseaba identificarme. Todo surgió muy rápido, podría haber empezado pensando en las diversas categorías de alimañas y hacer un ejercicio de descarte pero como les acabo de decir fue una decisión impulsiva. Se me ocurrió ser una jirafa, me parecen unos animales simpáticos y sin ningún tipo de complicación. Una vez que decidí identificarme con la Giraffa Camelopardalis saqué mi lado reflexivo y empecé a estudiar las ventajas de mi decisión. Las jirafas tienen una alta capacidad de abarcar con su visión grandes espacios, un auténtico mirador con unas vistas increíbles. Elegantes, tienen movimientos delicados, no se percibe tensión en su comportamiento, tienen una increíble facilidad para mover y girar su cuello lo que les permite tener un amplio campo de visión tanto en
distancias cortas como largas, y no tienen ningún tipo de problemas de cervicales. Su andar y correr, pese a poder alcanzar los 60 kilómetros por hora, es suave, con garbo y sin estridencias. Tienen una alimentación sana, son herbívoros lo que casi sería decir que son vegetarianos. Complementaría su alimentación con pescado y legumbres, los echaría de menos, pudiera parecer un sacrilegio ver como una jirafa se come una lubina pero yo he decidido ser un Therian poco ortodoxo. Aunque en mi dieta como humano he restringido la ingesta de carne roja en esa falta de ortodoxia incluiría, de vez en cuando, un capricho con una buena chuleta de ternera gallega a la plancha. Las jirafas solo tienen depredadores cuando son jóvenes, yo ya he dejado de serlo, y cuando son viejas, llegado ese momento dejaré de ser Therian. El único contra que le podría encontrar es la incomodidad para moverse en nuestras ciudades dada su corpulencia, la ventaja de ser Therian es que me identifico pero no me convierto. De las jirafas me encanta también su tapizado y que decir tiene esos simpáticos cuernos, osiconos, que sirven para regular la temperatura corporal lo que les permite ir siempre ligeras de vestimenta. Por último que me dicen de la expresión de su rostro, parecen muy bondadosas y graciosas pero sin abandonar, por lo que he leído, su carácter. Una coz de una jirafa puede matar a un león, no digamos lo que puede hacer con la cantidad de bocazas que hay por el mundo salvaje,
incluyo aquí el mundo humano, y no estoy hablando de usar la violencia física sino de imponer respeto con la sola amenaza de sus pezuñas.
Mientras pensaba en las bondades de las jirafas no deje de pensar en otras posibilidades. Los grandes felinos como leones, panteras, tigres…no me atrae nada tener que comportarme como ellos, pasan de una situación de indolencia total al enorme estrés que les produce satisfacer su voraz apetito. Solo comen carne roja, como debe de estar ese colesterol, y los modales en la mesa son de auténticos bárbaros. Pensé en peces y animales del medio marino, que horror, siempre húmedos, tendrán terribles achaques de reuma y artrosis. Siempre tienen que estar alerta, acosados por los depredadores de su misma especie o por el hombre que acabará aniquilándolos. Todos los peces acabarán en granjas donde son engordados a base de ultra procesados. Los pájaros parecen atractivos por la posibilidad de volar. En la actualidad un 40%, porcentaje en aumento debido a la modificación de su medio, de las aves son migratorias lo que implica que nunca tienen una casa. Lo de migrar no es como irse de veraneo, cada vez que se
mueven tienen que volver a construir su nido. Están los tiempos como para estar construyendo una casa varias veces al año y sin tener un Ikea para pájaros. Hay algunas aves bastante atractivas, las depredadoras, pero al igual que los felinos tienen el problema de la ansiedad por encontrar comida y la falta de modales a la hora de sentarse a la mesa. Hay otro tipo de animales que descarté desde el minuto uno ya que no me producen ninguna atracción identificarme con ellos. Roedores, reptiles, arácnidos, ofidios…desagradables y siempre a ras de suelo.
En fin, no tengo dudas de que mi conversión a Therian será identificándome con una jirafa. Les podré ver desde esta nueva atalaya y seguro que esta nueva perspectiva visual me permitirá enriquecer mis crónicas.
Cuídense mucho.
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