Sánchez, de Unidos con Podemos

Manuel Molares do Val

La gestora que dirige ahora al PSOE está demostrando poseer sentido de Estado y ha evitado caer bajo el control del podemita Pablo Manuel Iglesias Turrión, como iba a ocurrir con Pedro Sánchez.

Iglesias Turrión es un macho alfa obsesionado con repetir realmente la serie televisiva que dirige su único pensamiento político, el Juego de Tronos de las inacabables y terribles guerras de los Siete Reinos, que aquí son diecisiete.

Mientras, el defenestrado secretario general socialista, primero en Valencia, y este fin de semana en Asturias, busca volver a dirigir el PSOE con la intención de unirse a Pablo Manuel, como ya anunció en una entrevista.

Si el Comité Federal socialista no hubiera forzado su dimisión en octubre, los socialistas estarían ahora descabezados y sometidos a nuevas y sádicas humillaciones, mayores que las sufridas antes del jefe podemita, «qué afortunado eres, Pedro».

Como a Mariló Montero, Pablo Manuel “los azotaría hasta hacerlos sangrar”, como hace ahora con Izquierda Unida y con el también fundador de Podemos Íñigo Errejón.

Este excompadre ya es una gallina más del gallinero del gallo dominante; gallina ponedora, igual que Alberto Garzón, de IU, y como iba a serlo también Sánchez al llevar al PSOE a unirse al gallinero del macho podemita, que lo montaría y azotaría sin protocolo alguno.

Sánchez insiste en recuperar el poder del PSOE cegado por su ambición propia y consorte. Y su “no es no” a Rajoy como único discurso, y con una única doctrina ideológica, la de Podemos, porque, como dijo Felipe González, el patriarca del socialismo español moderno, Pedro parece incapaz de hablar de España media hora.

El PSOE, que podría volver a vencer en su día al PP, se rompe a causa de un aventurero que quiere entrar en el Juego de Tronos para que le corten la cabeza a los socialistas, librándose él, e incluso ofreciéndose como verdugo.

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