Tito Rios, como un torrente

barcon-1Carlos Barcón, pintor.

Desde hace tiempo, la fotografia es más aliada de la pintura que su enemiga. Los tiempos actuales están revelando la fotografia como un descodificador de la realidad, desvelando su cualidad ficticia, su valor no de representación de la realidad, sino de simulación de la misma, o, aún más, de sustitucion de esta realidad por su propia imágen. La fotografia es de entrada un elemento ideologico y a la vez condensa

(con Tito Rios en 2003)
(Carlos Barcón y Tito Rios en 2003)

un fuerte valor de ficcion y de realidad, de representacion y de ocultacion. Crea, en definitiva, una dialéctica propia. Y asi lo han entendido los mejores fotografos. Cabría recordar, a nivel local, pero con proyeccion nacional, al recordado Manel, (Manuel García Pouso), ferrolano afincado en Salamanca, fallecido hace poco tiempo y al que la ciudad le debe un reconocimiento, como posiblemente, la villa de Pontedeume le deba a ese otro artista al completo Tito Rios que se nos fue de improviso.  Era ante todo y para mí, un hombre entrañable y querido, que toda su presencia destilaba amistad y que no solamente fuu un verdadero artista de la fotografía, sino que supo cantar con alegria, con fuerza, con emoción, sobre todo cuando lo hacia en cualquier festival con fines benéficos.

Tito Rios no era solamente un artista, sino un torrente volcado principalmente en la mistad, en su buena voz y en su profesionalidad fotográfica.

Un buen amigo, una buena persona ha muerto. Pero la muerte no nos roba los seres amados o queridos. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo, y como dice la cancion de negra sombra, «si cantan, eres tú que cantas/ si lloras, eres tú que lloras/ y eres el murmullo del rio/ y eres la noche y eres la aurora/…

Ya sabemos: Un hombre no muere, si otro hombre lo nombra.

 

 

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