Feliz Pascua de Resurrección-Mensaje del obispo de Mondoñedo-Ferrol

El obispo de Mondoñedo-Ferrol , Fernando García Cadiñanos, ha dado a conocer su mensaje con motivo de la Pascua de Resurreción,

¡Feliz Pascua!

Con este deseo, los cristianos nos saludaremos en esta jornada, al finalizar la Semana Santa y tras haber acompañado a Jesús en su pasión y muerte. No es que se trate de una película del pasado cuyo final ya conocemos, un final feliz, sino que se trata de un acontecimiento en la historia que se hace presente en el hoy de nuestro tiempo.

La Resurrección de Cristo significa el triunfo de la vida sobre la muerte. La muerte, el mal y el dolor, por tanto, no tienen ya la última palabra sino que han sido vencidos. No hacemos una exaltación masoquista del dolor y del sufrimiento, no buscamos la penitencia por sí misma, sino que exaltamos la entrega generosa de la entera vida que, cuando se pierde, se gana. El Amor ha vencido a la muerte y al dolor.

Cristo vive

La Resurrección de Cristo no es mirar al pasado, recordando solo un hecho acontecido. Es invitar a vivir la experiencia personal e intransferible de que Cristo Vive, de que está aquí y camina contigo. Celebrar la resurrección es afirmar que Cristo no es un recuerdo sino una presencia real entre nosotros. Él no solo vino, sino que quiere estar vivo a tu lado para iluminar cada rincón de tu vida, especialmente en los momentos de oscuridad y de dolor.

La Resurrección de Cristo es acoger su presencia real cerca de ti. Esta compañía que significa su vida que te transfiere vida, permite poder tener la certeza de que “no todo está perdido”, al contrario, te abre a la esperanza. Dios siempre es capaz de sacar vida de nuestros propios sepulcros, y de aquellos donde, a menudo, quedan encerradas tantas vidas y situaciones. La resurrección de Cristo está presente en tantas semillas de vida que se esparcen en infinitos lugares derramando el caudal de vida que nace de la Pascua.

La Resurrección de Cristo alimenta y fortalece la caridad expresada con tantos crucificados de nuestro mundo: migrantes, enfermos, personas en soledad, encarcelados, personas sin hogar, familias desestructuradas… Creer y esperar la resurrección anima nuestro compromiso y nuestra sensibilidad hacia los sufrimientos de nuestro mundo, moldeando así un corazón traspasado por el fuego del amor de Cristo que se muestra en las obras de misericordia.

Alegría y esperanza

La Resurrección de Cristo nos llena, pues, de alegría y de esperanza. Dos actitudes fundamentales hoy en el mundo que estamos construyendo entre todos. Un mundo que ha perdido, en tantas ocasiones, razones para la sonrisa y motivos para la esperanza. La fuerza que nace de la Pascua nos cura de nuestras heridas personales y sana las de nuestro mundo. Por eso, nos abre a un gozo profundo, tan lejano de la carcajada, pero que se esboza en sonrisas y en luz en la mirada. Nos permite afrontar el futuro desde otras claves que posibilitan afrontarlo y recorrerlo con fuerza y entereza. Hacer esta experiencia de descubrir a Cristo Vivo te llena de alegría y de esperanza porque nada ni nadie puede separarte de su amor.

La Resurrección de Cristo se festeja en comunidad cada domingo en todos los rincones de nuestro planeta. La celebración dominical de la eucaristía es un eco de la única Pascua y un acoger sosegadamente la gracia que significa su presencia entre nosotros a través del Pan y de la Palabra. En grandes o pequeñas parroquias de nuestro mundo rural, en envejecidas o renovadas comunidades, la luz y el Aleluya pascual son una provocación a recorrer el camino de la fraternidad y del Reino que inaugura Cristo resucitado.

La Paz

La Resurrección de Cristo trae al mundo la paz. Vivimos hoy tiempos de guerra. La violencia y el ruido de las armas llevan dolor, sangre y sufrimiento a muchos lugares de nuestro mundo. Provocan desplazamientos no queridos, destrucción de proyectos, miedos e incertezas. El deseo y el saludo de Cristo “la paz con vosotros” son el necesario antídoto y anuncio que hoy queremos y por el que nos comprometemos. Seamos testigos y artesanos de esta paz, trabajemos por la justicia que cimenta la auténtica y definitiva paz.

¡Pongámonos en camino! ¡Feliz Pascua!, queridos amigos y amigas, hermanos y hermanas de esta Iglesia de Mondoñedo-Ferrol.

Vuestro hermano y amigo,

+ Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol

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