José Manuel Otero Lastres
Me parece que incluso los poco informados saben que el poder ejecutivo actual tiene el mayor número de asesores de todos los tiempos. Por eso, si los asesores “asesorasen”, habría que entender que darían consejo teniendo en cuenta todo lo que saben. Es decir, darían la opinión que poseen teniendo no solo lo favorable, sino también lo que no lo es.
Las palabras pronunciadas en un mitin electoral en una de las elecciones autonómicas recientes Sánchez dijo que “gobernar es dar la cara, estar a las duras y a las maduras. Gobernar es afrontar los problemas y dar soluciones. Gobernar no es imponer la ley del silencio, es dar la cara, no mirar hacia otro lado y hacer la técnica del avestruz”. Y más tarde añadió: “merece la pena gobernar, aunque sea en estas circunstancias”. Y concluyó “si, por supuesto que sí”, que merecen la pena gobernar.
Cuando Sánchez dice lo que antecede efectúa un juicio comparativo prescindiendo en absoluto de que la democracia supone la existencia de pluralidad de partidos y que en esa pluralidad uno no tiene solo que juzgar sobre sí es bueno gobernar, sino también si lo hace mejor que los demás partidos de gobierno.
Desde que la democracia olvidó la cortesía parlamentaria y sustituyó el triunfo del ganador en las elecciones por la mayoría aritmética en el gobierno, se construye el poder ejecutivo con el deseo de que lo importante es la suma aritmética de todos. Y esto sí que supuso un cambio importante en la política española. Y es que los actuales gobernantes contribuyeron a que hubiera presidente gente de todo tipo de condición policial: constitucionalistas, anti constitucionalistas, separatistas y condenados por un proceso contra nuestra Ley de Leyes.
La opción de que gobierne el ganador de las elecciones fue sustituida por la mayoría aritmética de todos los partidos con todas sus peculiaridades, incluyendo, que no hubiera una mayoría parlamentaria estable.
Pues bien, cuando el titular del poder ejecutivo dice si conviene “gobernar”, acierta cuando dice:“gobernar es dar la cara, estar a las duras y a las maduras. Gobernar es afrontar los problemas y dar soluciones. Gobernar no es imponer la ley del silencio, es dar la cara, no mirar hacia otro lado y hacer la técnica del avestruz”. Pero se equivoca porque no valora como lo haría el otro partido que puede gobernar.
Su razón está en que solo piensa en mismo y no en un gobierno nacido de una mayoría estable. Parte de que “nunca debe gobernar la derecha”. Lo cual es un afirmación carente de fundamento. ¿No hay 13 Autonomías con gobiernos del PP? ¿Ha habido en alguna de estas Autonomías supuestos efectos roedores de la democracia que anuncia SIN FUNDAMENTO el PSOE?
El problema no es, por tanto, decir si interesa “gobernar”, sino si tu partido sin ser el ganador de las elecciones debe ocupar el poder ejecutivo. No basta con decirnos lo que es gobernar, sino si “su forma de gobernar” con mayoría aritmética es mejor que el gobierno de un partido ganador de las elecciones, y ello aunque la mayoría aritmética tenga partidos contrarios a la Constitución.
Lo importante no es, pues, decir lo que es gobernar, sino decir si tal y como está el Congreso, usted sin una mayoría estable de gobierno puede seguir decidiendo la política general de este maravilloso País.
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