Enrique Barrera Beitia
Con independencia de su modelo económico, la economía de una isla pequeña y con limitados recursos naturales colapsará si es sometida a un implacable bloqueo comercial, y esto es precisamente lo que está ocurriendo en Cuba ¿Qué puede pasar en estas circunstancias? Como EEUU ya ha descartado un desalojo violento del régimen cubano, seguramente por carecer de las necesarias complicidades en la cadena militar cubana, sólo quedan a mi entender las siguientes cuatro opciones.
1. Vía venezolana para una transición a medio plazo
Se fuerza la dimisión del presidente Miguel Díaz-Canel y se coloca un gobierno afín, pero sin romper el monopolio político del Partido Comunista de Cuba. Esta posibilidad ha provocado la indignación del exilio cubano en Miami, al filtrarse las negociaciones de Marcos Rubio, el secretario de Estado, con Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
De implementarse esta variante de lo ocurrido en Venezuela, es muy probable que al frente se sitúe una troika integrada por Alejandro Castro Espín (hijo de Raul Castro), y dos ministros partidarios de las reformas económicas: Manuel Marrero Cruz y Eduardo Rodríguez Dávila, primer ministro y ministro de Transporte respectivamente.
El problema es que si bien la gobernanza cubana se abriría a recibir inversiones en los sectores del turismo, y de la producción de bienes de consumo y servicios, pondría mucha resistencia a levantar el acceso limitado a Internet de los 6.7 millones de teléfonos móviles que hay en Cuba, donde están bloqueadas las webs críticas. Marcos Rubio quiere por encima de todo terminar con este control informativo, y que desembarquen las plataformas digitales para conseguir a corto y medio plazo cambios más profundos y de naturaleza política. No olvidemos que convertir Cuba en un protectorado siempre ha sido el objetivo de las élites estadounidenses, así que llegado el caso, la citada troika pilotaría el desmantelamiento ordenado del actual régimen si se levantan las sanciones.
2. Vía venezolana para una reconfiguración del sistema
Puede ocurrir que la evolución de los acontecimientos internacionales permita al régimen cubano recuperar la ayuda internacional de Rusia y China, en cuyo caso la transición se pospondría indefinidamente y tendríamos una simple reconfiguración del sistema. Hay que señalar que muchas reformas económicas que ahora pueden implementarse, ya habían sido infructuosamente sugeridas desde hace años por el gobierno chino, lo que provocó el enfado de Pekin, de manera que el comercio entre ambos países ha disminuido drásticamente en los últimos cinco años.
3. Colapso controlado y transición
Si el estado cubano no supera las dificultades económicas, perderá las lealtades y los mecanismos de control, y tendríamos un escenario de numerosas protestas sociales. En este escenario, la iglesia católica actuaría como intermediaria para garantizar una salida del país de los actuales gobernantes, evitar el caos producido por el vacío de poder, y evitar estallidos de venganzas. Además de distribuir ayuda exterior por su propia cuenta, ya ha realizado tareas de intermediación con EE.UU, la disidencia interna confía en ella y mantiene los puentes con el gobierno. El pasado 28 de febrero el canciller (ministro de relaciones exteriores) Bruno Rodríguez Parrilla se reunió en Roma con el Papa León XIV, poco después de que este se reuniera con el obispo cubano Silvano Pedroso Montalvo, en representación de sus homólogos. Estaba prevista una visita colectiva, pero sobrevinieron los problemas en el transporte aéreo por falta de combustible.
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