Comienza el mini-ciclo barroco de la Filarmónica Ferrolana con Ferrabosco

La programación adicional de primavera de la Filarmónica Ferrolana continúa este próximo jueves, 26 de marzo, a las 20:30 horas, en el Teatro Jofre, con el primero de los dos conciertos que conforman su nuevo mini-ciclo de música barroca, de la mano de Ferrabosco, uno de los conjuntos de referencia en nuestro país en la difusión de la música antigua para consort de violas da gamba, un repertorio aún poco conocido y todavía bastante difícil de escuchar en escena en España, lo que acerca al público de Ferrol toda una oportunidad de descubrir en persona las joyitas musicales de grandes músicos del pasado rescatados del olvido.

Los miembros de Ferrabosco, especialistas en la interpretación historicista, con instrumentos de época, de la música renacentista y barroca para cuarteto de cuerdas, pero no de la familia del violín, sino de la viola da gamba (instrumentos antiguos de arco pero relacionados más bien con la familia del laúd), ofrecerán un viaje en el tiempo para descubrir la elegante, irresistible melancolía que estaba tan de moda en la Inglaterra de hace cuatrocientos años, así como la más emotiva música alemana para esta formación, que hacía furor entre reyes, nobles y burgueses de toda Europa del norte, donde no había príncipe o rey que no gozara de esta música.

El concierto, precedido por una breve entrevista divulgativa en el escenario, para ayudar al público a apreciar estos tesoros musicales, pieza a pieza, es también un homenaje a uno de los grandes compositores de esa época, el inglés John Dowland (1563-1626), del que el mundo de la música antigua celebra este año su cuarto centenario.

Ferrabosco, que toma su nombre del compositor Alonso de Ferrabosco II (1578-1628), hace honor con su nombre a la música que representa: la que hechizó al norte del continente, de la mano de una oleada de músicos italianos -como la propia familia Ferrabosco- que, entre finales del siglo XVI y el siglo XVII, mientras en Italia empezaban a ponerse de moda los instrumentos de la familia del violín -hoy predominantes-, dieron lugar a la “edad dorada” de la música para grupos de violas da gamba, sobre todo en la Inglaterra de la época, desde donde irradió también a otros países y compositores, sobre todo a Alemania y Francia.

“En su momento fue muy importante, porque uno de los pasatiempos más grandes que había en esa época, cuando no había discos ni streaming ni nada parecido, era reunirse para tocar en grupo”, nos explica Óscar Gallego, miembro fundador de Ferrabosco, a cargo de la viola soprano (la voz más aguda). De hecho, desde el siglo XVI era común que la gente pudiente tuviera en su casas colecciones completas de auténticas familias de instrumentos: de violines, de flautas de pico… y de violas da gamba, lo que en la Inglaterra de entonces tomó el nombre de consort, o conjunto, de manera que “muchos nobles incluso tenían compositores a su servicio que escribían obras para estos consorts y luego las tocaban con ellos, o las tocaban también los señores con sus invitados, y era una forma agradable de pasar el tiempo”.

“Además el consort de violas era una formación que permitía transcribir fácilmente madrigales famosos, así como tocar y cantar a la vez”, para disfrutar en la corte, o en casa, de la música de moda en la Europa del XVII, con instrumentos versátiles que ponían las delicias del momento al alcance de cualquier intérprete cultivado en estos instrumentos, lo que era una distinción de clase y de buen gusto entre la alta sociedad de la época. Al mismo tiempo, la viola da gamba “también era un instrumento muy dado a las fantasías de contrapunto, muy del gusto del público más intelectual entre los músicos aficionados”, sobre todo en el norte del continente.

“Era un instrumento muy al uso”, continúa Gallego“porque era de la familia del laúd, que estaba muy extendido y lo sabía tocar también mucha gente -también había consorts de laúdes-, pero la viola se tocaba con arco, lo que permitía mantener el sonido, lograr una sonoridad más plena”. Su popularidad se disparó en la Inglaterra de Enrique VIII (1491-1547), un rey “muy instruido, que estaba a la última”, y con los Tudor, que fomentaron la “edad dorada” de unos instrumentos “que siempre han estado asociados a la realeza y la nobleza, porque se tocaban sentados, en una posición más digna que la del violín, más servil, hasta el punto de que se consideraba que dominar la viola da gamba, como el laúd, era una de las cualidades que tenía que tener un noble, así que casi todos los reyes de Europa sabían tocarla”.

Ferrabosco“acaso uno de nuestros pocos consorts de verdadero impacto” en España, según la revista Scherzo, ofrecerá así en Ferrol un viaje de descubrimiento por la música inglesa de hace cuatrocientos años: sobria, elegante, a veces danzante, a menudo intimista y a atrapada en el regodeo de la más dulce e irresistible de las melancolías, y también por obras que muestran cómo esa “edad dorada” inglesa influyó, a lo largo del siglo XVII, en la música más expresiva y emocional del mundo germánico, que dio lugar a la figura de Johann Sebastian Bach 1685-1750).

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