Lleno en el Casino para conocer la conmovedora vida de la carmelita Belén Pery

El salón del Casino Ferrolano se llenó este miercoles, literalmente, de asistentes para escuchar al almirante Estanislao Pery Paredes contar la historia de su hija Belén Pery Osborne, Belén de la Cruz, narrada en el libro “Belén , carmelita descalza, nuestra hija”.
El almirante en la reserva estuvo acompañado en el abarrotado salón del Casino por numerosos miembros y ex miembros de la Armada que asistieron a una apasionante charla y que fue presentada por el CN (r) Santos Blanco Núñez.
Allí se encontraban el Almirante Jefe del Arsenal, VA Ignacio Frutos Ruiz; su esposa presidenta de la Asociación de Damas de la Virgen del Carmen Daría Blanco Núñez; el arzobispo castrense Juan Antonio Arnárez Cabo; el Comandante General de la Fuerza de Protección de la Armada, general de Infantería de Marina Manuel García Ortiz; el obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos; el ex diputado Arsenio Fernández de Mesa; y el presidente del Casino, Alberto Vázquez Santiago
El almirante narró la temprana vocación de su hija, que» con 21 años ingresó en el convento de San Calixto en un pueblo de Córdoba. Una joven que antes de ingresar en el carmelo en el año 2005 se había convertido en la campeona de golf de Andalucía.

Belén, cuando estaba en el convento, no era conocida más que por su familia y amigos. Fue precisamente a raíz de su muerte cuando todo cambió. El mismo día del funeral ya fue impresionante. Un sábado por la tarde lluvioso en el monasterio de San Calixto, que está en plena Sierra Morena, había más de 600 personas que no cabían en la iglesia y estaban fuera mojándose. Y, a partir de ahí, todo ha ido a más.

Quizás cuando hicimos el libro (Belén, carmelita descalza. Nuestra hija, editorial Xerión), señala el almirante Pery que fue una insistencia de la madre priora y del visitador de las monjas se empezó a hablar de ella como santa. Había tanta gente que quería saber más de Belén que nos insistieron en escribirlo. La verdad es que nosotros no habíamos escrito nunca un libro y nos costó mucho. En el prólogo en varias ocasiones se cita que Belén era una «santa carmelita» . Y quizás ahí es cuando la gente empezó a verla como santa. Al poco tiempo, se redactó una oración para la devoción privada y la gente se empezó a encomendar, a rezar novenas y demás».

Pero llegó el dolor por su fallecimiento de cáncer en 2018 y, sobre todo, la profunda fe y espiritualidad, hasta sus últimos días, de Belén, que siempre les dijo a sus padres que ella nunca había cambiado.

«Ella escribía muchas veces en las cartas a sus primos y a sus amigas que hay que ser santo. Y explicaba cómo hay que ser santo: haciendo las cosas con corazón. Es decir, no hay que fundar ninguna orden, ni hacer ninguna cosa del otro mundo, sino hacer las cosas con ganas de ayudar y con humildad. Incluso en la primera carta que le escribió a la priora, una de las cosas que le decía es «quiero ser santa». A raíz de la noticia de la apertura de su proceso de canonización, volví a leer esa carta. La verdad es que me emocioné. El mundo está lleno de santos que no están en los altares. Todos conocemos alguno en nuestras vidas, personas que dices: «Realmente, esta persona es una santa». Pero el hecho de que la Iglesia inicie el proceso de canonización, pues la verdad es que te supera completamente, te quedas sin palabras. Tienes dentro una emoción grande, y satisfacción por ella. Aunque, conociéndola, estaría horrorizada. ¡Pero horrorizada! Si ella se entera de esto, bueno, ¡sale corriendo a donde sea! llegó a manifestar el padre de Belén de la Cruz.

Y así transcurrió el acto en el Casino un padre amante de sus hijos, un fiel cristiano, un “seguidor” de la hermana carmelita descalza Belén de la Cruz, testigo claro de la primacía absoluta de Dios en la vida, exponiendo muchas de las vicisitudes, hasta su temprano fallecimiento, por enfermedad,  en plena juventud. Una muy joven hermana, plena de fé, que como bien sabemos es un don de Dios.

SOBRE EL LIBRO

El 5 de abril de 2018 fallecía en el Carmelo de San Calixto la hermana Belén de la Cruz a la prontísima edad de 33 años, víctima de un cáncer que apenas se le había diagnosticado unos meses antes. Este libro, escrito por sus padres Estanislao Pery y María Osborne, recoge el espíritu y la aceptación que tuvo su carta de edificación –, el relato de la vida y virtudes que se hace de cada carmelita que pasa a la Casa del Padre -, completándola con recuerdos y vivencias familiares, así como con una selección de sus escritos, cartas y las notas con las que formaba a “sus”, novicias.

El resultado es un texto variado en la forma pero concreto en su mensaje, que permite conocer de una manera integral a esta religiosa de gran profundidad espiritual, en la que se reconoce en cada paso que da a la Santa Madre del Carmelo, Teresa de Jesús. El convento de carmelitas descalzas de la Virgen de la Sierra, situando en plena Sierra Morena, en la aldea de San Calixto (Hornachuelos, Córdoba), fue fundado en 1956 por santa Maravillas de Jesús, la santa Teresa del siglo XX, en el mismo lugar donde hasta la desamortización de Mendizábal estuvo el famoso monasterio del Tardón, de la Orden de San Basilio.

La hermana Belén ingresó en este Carmelo el 1 de octubre de 2005, cuando tenía 21 años, tras un profundo proceso vocacional que se recoge en las páginas de esta obra. Después de sus años de noviciado y de realizar primero la profesión temporal y luego la solemne, en 2015 fue nombrada Maestra de Novicias y Madre Superiora de la comunidad.»Belén Carmelita Descalza. Nuestra hija», es un relato tanto íntimo como de proyección religiosa y vocacional sobre la persona y espiritualidad de una monja de clausura, de una carmelita descalza del siglo XXI, que invita a descubrir y conocer de primera mano qué es y qué representa la vocación religiosa en la sociedad actual.

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