¿Crisis en el arte?

Carlos BarconCarlos Barcón, crítico de arte (Aeca)-La otra orilla

El mercado del arte está regido por las mismas leyes que la economía doméstica. En el momento de estrecheces, de la baja economia, de lo primero que se prescinde es de los gastos superfluos y con cierto matiz lujoso. Aunque es una opinión.

Ya que el arte, es para bien o para mal, un lujo de los sentidos y en ello nos parece que reside parte de la fascinación que despierta en ciertas personas.

Nos ha tocado vivir ahora la época de las vacas flacas y el arte no iba a tener la suerte de escapar a ello, aunque muchas veces nos enteremos de la cotizacion que han alcanzado últimamente diferentes cuadros, El Grito de Munch en 91,2 millones de euros, un dibujo de Rafael alcanzaría la cifra de 36,5 millones de euros, los «Nenúfares» de Claude Monet llegó a  los 34,3 millones de euros, un Rothko llegó a los 52 millones y una obra del español Miró llegaría a los 29,2 millones.

Nos enteramos que un millonario americano, de 56 años, había comprado en secreto el cuadro de Picasso «Le Réve» por 156 millones de dólares (120 millones de euros). «Le Réve», un retrato de la musa del notable pintor español, pertenecía hasta ahora a la coleccion de un magnate de Las Vegas.

Con estos datos podríamos decir que, a pesar de la crisis y paradójicamente lo que incrementa de valor son las inversiones en arte, a pesar de que se venga diciendo repetidas veces que hay crisis en este mercado …. que a mi juicio y experiencia lo dirán los que venian negociando con ladrillos y papel timbrado en vez de con obras de arte.

Y es que ningún verdadero amante del arte compraría ni vendería una obra como inversión, pensando en el beneficio que le proporcionará cuando la vuelva a poner en el mercado.

El arte es otra cosa y los motivos que nos conducen a enamorarnos de un cuadro no tiene nada que ver con el dinero sino con una pulsión personal que emana especialmente de los sentimientos.

La crisis ha llegado al arte, pero seguramente se trata de otro tipo de crisis a la vista del cretinismo que desde hace tiempo vemos inunda el mundo del arte de nuestros dias, aupado por las alabanzas desmedidas e hipócritas de ciertos escribidores, que usan frases que pretenden ser ocurrentes o ingeniosas para justificar, en una mayoría de los casos, esa falta de comunicación, como aquella que pronunciaría Picasso cuando una persona le dijo que no entendia su obra a lo que él le contestó: «¿ y el chino, lo entiende usted…?¡ Pues hay que aprenderlo!».

Y no es menos culpa tambien de ciertos organismos, instituciones, concellos, salas… que se dejan guiar por la corriente de la mediocridad, financiando, promoviendo y ayudando a pseudoartistas cuya única originalidad está sólo en romper con todo concepto válido.

Quien atribuye en estos momentos a la crisis sus fracasos y penurias de venta, que empiece a pensar que sin crisis no hay desafios, y sin desafios la vida es rutina pura. Es precisamente en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, aunque estamos viendo desde hace tiempo  que para comprender  la razón de por qué la cotizacion del arte está en baja, casi a ras del suelo, es porque antes era arte y ahora, en muchos casos, no en todos por supuesto, ya no es sino una manipulación intolerable.

La verdadera obra de arte, el verdadero cuadro, nunca se devalúa sino que aumenta su cotización, a su pausado y cadencioso paso, año tras año,ajena a crisis, debaclesy pinchazos varios.

 

 

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