El exconselleiro Alfonso Villares ha manifestado que quiere recuperar «la normalidad» en su «vida privada y profesional», y dejar atrás «una etapa de daño irreparable». Tras subrayar que el archivo de su caso de supuesta agresión sexual no ha sido recurrido por la acusación, por lo que es «firme», ha manifestado que uno de los primeros pasos que dará será pedir el «reingreso» en el PPdeG y ha demandado «una disculpa» a quienes «no respetaron» su presunción de inocencia.
«Me dedicaré a trabajar para restituir mi imagen y mi honor», ha sentenciado Alfonso Villares (Cervo –Lugo–, 1970), que, tras dimitir en su día de su cargo al frente del departamento autonómico de Mar, ha vuelto a su puesto de trabajo como veterinario ligado a la Consellería do Medio Rural en la oficina de Viveiro.
Este jueves ha comparecido para hacer una declaración convocada sin preguntas, pese al intento de los periodistas que, al término de su intervención, le cuestionaron acerca de si tenía alguna oferta concreta del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, para volver a la vida pública. Él se ha limitado a pedir «respeto», después de concluir su comparecencia felicitando a su madre por su 93 cumpleaños e instando a su hijo, presente, a felicitar a la abuela si no lo había hecho ya.
La Audiencia Provincial de A Coruña confirmó la semana pasada el archivo por «falta de indicios» de la denuncia por agresión sexual contra Villares presentada por una conocida presentadora. Ratificaba así el auto dictado en diciembre por el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol, que determinó que no había lugar al procesamiento del exconselleiro do Mar como autor de un delito de agresión sexual y dio por concluido el sumario.
Villares presentó su dimisión al frente del departamento autonómico de Mar en una comparecencia urgente convocada en San Caetano, la sede central del Gobierno gallego en junio del pasado año. Afirmó entonces que dimitía para poder «defenderse» en mejores condiciones ante una acusación de la que se declaró «totalmente inocente».
El día siguiente a su dimisión, en el cual Marta Villaverde tomó posesión como nueva conselleira do Mar, Villares fue arropado en el acto por todo el Gobierno gallego con su presidente, Alfonso Rueda, al frente, con quien se abrazó –su amistad era pública, más allá de su relación política–. Allí, el titular del Ejecutivo autonómico deseó que «se haga justicia cuanto antes» con Villares para «poder recuperarlo para la vida pública».
Ese mismo 5 de junio, Rueda reveló que conocía desde febrero la denuncia contra Villares. «En el mes de febrero, el exconselleiro Alfonso Villares me comunica que recibe una llamada a la comisaría de Ferrol donde dice que hay una denuncia contra él y si desea prestar voluntariamente declaración. Él acude, presta esa declaración, me comenta que es por una denuncia por unos hechos que habían acaecido un par de meses antes», relató entonces en declaraciones a los medios.
La dimisión de Villares se produjo en junio tras la notificación sobre su investigación judicial por una supuesta agresión sexual por parte del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).
«LA INVESTIGACIÓN ESTÁ CONCLUIDA Y ARCHIVADA»
En un hotel ubicado a pocos metros de la sede autonómica del PPdeG, Villares ha arrancado su intervención trasladando a los numerosos medios presentes en la rueda de prensa que el auto de la Audiencia Provincial no ha sido finalmente recurrido por la acusación. «Es firme, la investigación está concluida y archivada», ha sentenciado.
Lo ha hecho antes de proceder a su relato de «lo que pasó en este tiempo», remontándose al 4 de junio del año pasado, cuando el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) le notificó que sería investigado por supuesta agresión sexual.
«Al recibir la notificación presenté mi dimisión como conselleiro para defenderme sin aforamiento, como cualquier otro ciudadano, sin privilegio, y para preservar el buen nombre del Gobierno de la Xunta. Aquellos días dije insistentemente que era absolutamente de lo que se me acusaba», ha rememorado.
Al tiempo, ha recordado que el 15 de septiembre del año pasado compareció ante la jueza de Ferrol que llevaba el caso. «Respondí a todas las preguntas que me formularon la jueza, el fiscal y la letrada de la acusación. No dejé una sola sin contestar», ha enfatizado.
Y ha agregado que el auto de la jueza, «refrendado por el Ministerio Fiscal», ratificó que no había lugar a su procesamiento. «Fue recurrido y el recurso desestimado por el mismo juzgado (de Ferrol)», ha agregado, antes de relatar que el sumario se derivó entonces a la Audiencia Provincial, donde «un magistrado y dos magistradas estudiaron el caso» y llegaron a igual conclusión que el juzgado inicial.
«El Ministerio Fiscal también apoya la decisión de ese auto. Dos juzgados distintos, una jueza, tres magistrados y el propio Ministerio Fiscal dicen lo mismo que yo el 4 de junio: que la acusación carecía de cualquier tipo de fundamento y que no había base para procesarme», ha reivindicado.
«DEJAR ATRÁS UNA ETAPA DE DAÑO IRREPARABLE»
Tras formular este relato, Villares ha pasado al capítulo de agradecimientos: ha citado a su familia, amigos, a sus compañeros de trabajo en Medio Rural y, en términos generales, a la gente que le «quiere» y que ha estado a su lado en estos meses que, ha reconocido, han supuesto para él un daño «profundo».
Al tiempo, ha manifestado su deseo de «dejar atrás» una «etapa de daño irreparable» y trabajar para «recuperar la normalidad» de su «vida privada y profesional». Reiterando «su compromiso con la verdad y la transparencia», ha anunciado que pedirá su reingreso como afiliado del PP gallego, que dirige Alfonso Rueda.
«Era afiliado desde el año 1995 hasta junio, cuando pedí la baja voluntaria», ha explicado y también ha pedido disculpas a los medios de comunicación con los que no ha hablado en estos meses. Ha señalado que fueron «muchas» las llamadas de periodistas recibidas sin que haya respondido a «ninguna». «Sé que me entendéis», ha dicho.
RECLAMA DISCULPAS: «MI IMAGEN PÚBLICA FUE INJUSTAMENTE DAÑADA«
Tras afirmar que, tras la resolución de la Justicia, su intención es continuar «preservando su derecho a la intimidad», se ha quejado de que su imagen pública «fue injustamente dañada» y ha afeado que hubo «personas» –en alusión a los «responsables políticos» de BNG y PSdeG, aunque no los ha citado expresamente– que decidieron «ignorar» su derecho a presunción de inocencia.
«Que no es un privilegio, es un derecho fundamental de cualquier ciudadano en cualquier Estado de Derecho», ha sentenciado, antes de advertir: «que haya cargos públicos que actúen con esta irresponsabilidad entraña un enorme peligro».
«Cuando la política se dedica a condenar sin juicio se quiebran las garantías de toda la sociedad y, ante esta falta de respeto a nuestros principios democráticos más básicos, yo lo que espero es una reflexión y una disculpa», ha demandado.
«Me dedicaré a trabajar para restituir mi imagen y honor. No solo por mí y mi familia, sino por los gallegos a los que representé en dos años como conselleiro, a mis vecinos de Cervo a quienes serví 16 años como alcalde, y a las personas que me abrieron las puertas de su casa en mi labor privada como veterinario durante 11 años. Todos saben que son incapaz de cometer los graves hechos de los que fui acusado», ha añadido.
Y antes de felicitar el cumpleaños a su madre y dar por zanjada la comparecencia, ha apelado a ponerse en su «piel». «Si lo hacen, verán que el daño causado fue un daño profundo. Todos tenemos derecho a defender nuestro buen nombre cuando fue cuestionado de forma tan injusta», ha zanjado.
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