La programación de primavera de la Filarmónica culmina con el segundo de sus dos conciertos divulgativos de apreciación y descubrimiento del repertorio barroco, en esta ocasión de la música sacra italiana del siglo XVII, que volcó en la pasión espiritual toda la intensidad emocional y el dramatismo de los pioneros de la ópera, con la “nueva expresividad” del 1600… que dio lugar incluso al pop actual.
La programación adicional de primavera de la Filarmónica Ferrolana concluye este viernes, 17 de abril, a las 20:30 horas, en el teatro Jofre, con el segundo de los dos conciertos que conforman su nuevo mini-ciclo divulgativo del repertorio menos conocido de la música barroca, de la mano de Favola d’Argo, un trío de mezzosoprano, clavicordio y viola da gamba, que ofrecerá un programa de música sacra italiana de la primera mitad del siglo XVII, la época del nacimiento de la ópera, cuyos compositores volcaron la intensidad emocional y el dramatismo escénico de su música en cantar una Pasión cristiana tan ardiente como espiritual.
De hecho, la nueva expresividad que estos músicos empezaron a encontrar en torno al año 1600 sentó las bases no solamente de las primeras óperas de la Historia (como el Orfeo de Monteverdi, de 1607), sino que marcaron un antes y un después revolucionario, asentando una manera de entender la música –dándole más importancia a la expresividad, al texto y a las emociones que a la complejidad de la armonía– que hoy rige aún el pop, el rock o el jazz actual.
Los ecos de la reciente Semana Santa ferrolana tomarán así forma musical con un programa titulado “O Crux Ave, Spes Unica” (“Salve, oh, Cruz, [nuestra] única esperanza”, en latín), de la mano del trío formado habitualmente por el matrimonio italobrasileño de la soprano Rosana Orsini y el clavecinista Marco Orsini Brescia junto al violagambista gallego Pablo Ruibal, aunque en esta ocasión la parte vocal correrá a cargo de la mezzosoprano navarra Nerea Berraondo, que también es, de hecho, una de las voces líricas más prometedoras de su generación en España.
El concierto, precedido por una breve entrevista divulgativa en el escenario, para ayudar al público a apreciar estos tesoros musicales, pieza a pieza, es una continuación del ciclo iniciado el pasado 26 de marzo con el espectáculo del consort de violas da gamba Ferrabosco, que estuvo centrado en el repertorio para violas y voz que floreció en Inglaterra y se extendió por Francia y el norte europeo, sobre todo en Alemania, contribuyendo al caldo de cultivo del que surgió Bach.
El mini-ciclo se completa ahora con un programa centrado en la forma de hacer música sacra que floreció en las grandes ciudades-Estado italianas, donde “la estética de la pasión del amor profano se contagió al plano religioso”, según nos explica Pablo Ruibal, el violagambista de Favola d’Argo, que compara las esculturas de Bernini con esta música, cargada de “esa retórica del sufrmiento, con gran expresividad y disonancias muy acentuadas a lo largo de todo el programa”.
Los músicos explicarán en escena cómo la llamada “Camerata Florentina” del conde Bardi, Caccini y Vicenzo Galilei (el padre de Galileo), entre otros, iniciaron hacia 1580 una nueva estética que cambió la Historia de la música: “creían que la tragedia griega era cantada -luego se supo que no- e inventaron el recitativo, una forma de hacer teatro enteramente cantado… que acabó dando lugar a la ópera” y, con el tiempo, a la forma de hacer música que es popular aún en nuestros días.
“Creían que la polifonía del momento emborronaba el mensaje: si en un motete hay cinco voces y cada una va a un tempo, es bonito, pero la técnica eclipsa el resto, así que ellos simplificaron el contrapunto”, explica: “sólo hay una melodía, y con el resto de las voces construyes la armonía: es una monodia acompañada, y el pop o el jazz actual vienen de ahí, de un cantante acompañado con instrumentos, y de darle importancia sobre todo al texto y a la expresividad”.
Desde repúblicas como Venecia, Florencia o Mantua, estos compositores, encabezados por Claudio Monteverdi (1567-1643), protagonizaron una auténtica revolución musical, ya que “defendían que se podían romper puntualmente las reglas del juego si el texto lo pedía”, recuerda Ruibal, y justo eso lo podremos comprobar con el dramatismo y la belleza desatada de varias obras de grandes nombres de la música italiana del XVII: Giovanni Felice Sances, Andrea Falconieri, Alessandro Grandi, Girolamo Frescobaldi y, sobre todo, Tarquinio Merula y Claudio Monteverdi.
Dentro del programa, esta vez con la interpretación de Berraondo, destacan grandes joyas de la música sacra de todos los tiempos, como el Pianto della Madonna (“Llanto de la Virgen”), de Sances (leído “Sánchez”, 1600-1679), un lamento con su bajo “ostinato” tan obsesivo e irresistible, que representa el dolor de la Virgen, sobre el texto del Stabat Mater, lleno de cromatismos sonoros.
También conmoverá a los ferrolanos la Canzonetta Spirituale sopra alla Nanna de Merula (1595-1665), en que la Virgen acuna al Niño recién nacido pero entrevé ya su Pasión y muerte en la cruz, mientras le canta una nana, en una obra bellísima y con mucha libertad para improvisar los instrumentistas, mientras la voz es arrebatadora con la aparente sencillez y ternura de su melodía, que es una muestra de la estética italiana de la época; e igual con el famoso Laudate Dominum (“Alabad al Señor”) de Monteverdi, alegre antífona para cerrar el concierto en la gloria celestial.
Galicia Ártabra Digital Noticias de Ferrol y la comarca de Ferrolterra.
