Juan María García Otero*.
¿Nada nuevo bajo el Sol?
Quizás fue en mi casa cuando todavía era muy niño, donde primero escuche de mis padres esta frase tan manida. No lo se con certeza, pero apostaría que fue en aquel tiempo cuando esa expresión tranquilizadora llego a mi, para darme a entender que todo lo que estaba sucediendo a mi alrededor, marchaba sobre los cánones previstos.
En realidad, esa frase fue escrita hace más de dos mil años. Apareció en el libro bíblico Eclesiasté (capitulo 1, versículo 9) escrito entre los siglos III y IV antes de Cristo, y su significado suele interpretarse como un mensaje de aparente tranquilidad, que todo marcha bien, sin novedad.
Quiero pensar que mucho tiempo atrás, allá por el paleolítico superior, y quizás en una lengua vernácula muy primitiva, y en unas circunstancias muy diferentes, unos seres humanos pronunciaron esas mismas palabras o algo muy similar, cuando de regreso a la caverna y después de un arduo día de caza y recolección, en el que quizás se jugaron la vida, transmitieron normalidad al grupo familiar que les esperaba al calor del fuego de una hoguera.
Pero hoy en día ese aforismo quizás ya no refleje lo mismo. A mi modesto entender, la modernidad y el progreso son los culpables de que esto sea así. Aquellas certezas de antaño han sido sacrificadas en aras de la pos-verdad, y ese drástico cambio nos ha transportado a un mundo distópico, en el que los valores han ido cambiando radicalmente.
En palabras de ZYGMUM BAUMAN, hoy vivimos en una sociedad líquida, inconsistente e inestable, en donde las entidades y las relaciones humanas han sido laminadas y carecen de cualquier forma de arraigo, tal y como este era entendido hasta hoy.
Hoy en día, las ideas las modas, incluso el lenguaje, y sobre todo las tecnologías, han transformado a las sociedades de forma radical hasta límites insospechados. La AI (Inteligencia Artificial), más que una simple herramienta tecnológica, es el nuevo motor del cambio estructural de nuestra vida diaria. Nunca antes y desde que el homo erectus se bajo del árbol, ha habido un cambio tan radical como el que estamos viviendo.
El temor a que la AI desarrolle una actividad paralela fuera del control humano y ponga en peligro nuestra propia existencia, es una realidad plausible a la que los mayores expertos en este campo no descartan por el momento.
El miedo a esta nueva realidad no solo es una reacción instintiva, es una posibilidad todavía no descartada por los científicos, que pende metafóricamente de una soga, de la misma forma que en su día colgó el Nudo Gordiano, y que con una sagaz contundencia cortó el gran Alejandro Magno.
Quizás algunos no lleguemos a velo, pero sin la menor duda, y aun a expensas de ese gran temor a como pueda responder el algoritmo, uno desearía estar presente y poder despejar esa incógnita. ¿O no?.
*Juan María García Otero- Cofundador de ARESPA (Asociación de Empresas de Restauración de España), fundador de la Revista R&R -Restauración y Rehabilitación-, Director de la revista Restauro.
Galicia Ártabra Noticias de Ferrol y la comarca de Ferrolterra.
