Una buena gestión de residuos comienza en el lugar donde se genera: la importancia de separar bien en el comercio

La correcta separación desde el momento en que se generan los desechos facilita su posterior gestión, mejora la organización de los establecimientos y contribuye al avance hacia una Galicia más circular.

La correcta gestión de los residuos comienza mucho antes de que estos lleguen al colector. También en los establecimientos comerciales, donde separar adecuadamente cada residuo desde el momento en que se genera facilita su posterior tratamiento, favorece el aprovechamiento de los materiales y reduce el impacto ambiental de la actividad económica.

El comercio de proximidad genera diariamente residuos muy diversos vinculados a la su actividad. Una tienda puede acumular cajas y embalajes de cartón; un establecimiento de alimentación, envases, materia orgánica o plástico film; una floristería, restos vegetales y embalajes; una ferretería, envases de diferentes materiales o determinados productos que requieren una gestión específica; y una tienda de ropa, residuos textiles y embalajes. Son situaciones cotidianas que demuestran que no todos los residuos que se generan en un negocio son iguales ni deben recibir el mismo tratamiento.

La clave está, por lo tanto, en identificar correctamente cada uno de ellos y mantenerlo separado desde su origen. Entre los residuos no peligrosos más habituales figuran el papel y tarjeta, los envases, los residuos orgánicos o los textiles. Junto a ellos, determinadas actividades pueden generar residuos peligrosos, como pilas, baterías, lámparas, algunos equipos electrónicos, cartuchos de tinta, aceites usados o determinados productos químicos, que deben mantenerse diferenciados.

Esta separación en origen permite además resolver algunas de las situaciones más habituales en la actividad diaria de los comercios: evitar mezclar en una misma bolsa residuos diferentes, no confundir residuos peligrosos y no peligrosos o reducir la presencia de impropios en las distintas fracciones de recogida selectiva. También facilita la organización interna de los establecimientos, especialmente en una actividad en la que el espacio disponible puede ser limitado.

La Xunta promueve estas buenas prácticas como parte del avance de Galicia hacia un modelo de economía circular. Una transición que no consiste únicamente en reciclar más, sino también en prevenir la generación de residuos, optimizar el uso de los materiales y reducir el impacto ambiental de la actividad económica. En este proceso, el comercio local desempeña un papel especialmente relevante tanto por los residuos que genera como por su relación directa y continuada con la ciudadanía.

Esta apuesta forma parte de las líneas marcadas por el Plan Sectorial de Gestión de Residuos Municipales de Galicia 2030, aprobado por la Xunta en 2024 y que constituye el marco de referencia para la planificación de la gestión de los residuos municipales en Galicia. Entre sus objetivos figuran la prevención de la generación de residuos, la mejora de la recogida separada y la recuperación de los materiales, avanzando hacia un modelo de gestión más próximo y basado en los principios de la economía circular.

Para facilitar este cambio de hábitos y aportar información práctica, la Xunta pone también a disposición de empresas y profesionales el Sistema de Información de Residuos de Galicia (SIRGA), que ofrece información específica sobre los residuos comerciales, sus diferentes flujos y las formas de gestión, además de herramientas como el buscador de gestores y transportistas autorizados o la consulta de la Lista Europea de Residuos.

Separar bien también puede ser un buen negocio

Separar correctamente no tiene por que suponer una mayor complejidad para el negocio. Pequeñas decisiones organizativas —como disponer los recipientes adecuados o separar cada material en el mismo momento en que se genera— pueden facilitar la gestión posterior y evitar errores. El objetivo es identificar qué residuo se está generando y cómo debe separarse pase a formar parte de la organización habitual del establecimiento.

Los beneficios, además, van más allá del propio comercio. Una mejor separación facilita el aprovechamiento de los materiales y contribuye al cumplimiento de los objetivos colectivos de prevención, reutilización y reciclaje. Al mismo tiempo, el contacto diario entre los establecimientos y su clientela permite extender estos hábitos al conjunto de la sociedad, reforzando la idea de que la economía circular es una responsabilidad compartida entre empresas, consumidores y administraciones.

Así, algo tan sencillo como no mezclar el cartón con el resto de los residuos, separar los envases, diferenciar los biorresiduos o identificar aquellos desechos que necesitan una gestión específica puede convertirse en un primer paso para aprovechar mejor los recursos. Porque una buena gestión de los residuos comienza, literalmente, en el lugar donde se generan. 

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