Navantia Seanergies y Repsol explorarán oportunidades en la generación de hidrógeno renovable

Repsol y Navantia Seanergies, la división de energías verdes de Navantia, explorarán conjuntamente oportunidades de negocio en el ámbito de la producción de hidrógeno renovable.

Javier Herrador, director de Navantia Seanergies y Tomás Malango, director de Hidrógeno de Repsol han firmado el acuerdo de colaboración en presencia de Francisco Conde, vicepresidente de la Xunta de Galicia y conselleiro de Economía e Industria; Raül Blanco, secretario general de Industria y Pyme del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo; Juan Abascal, director ejecutivo de Transformación Industrial y Economía Circular de Repsol y Ricardo Domínguez, presidente de Navantia.

Al acto también han asistido el delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones; el alcalde de Ferrol, Ángel Mato; el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso y la subdelegada del Gobierno en A Coruña, María Rivas; entre otras autoridades y representantes de entidades empresariales y sociales.

La firma ha tenido lugar en la Fábrica de Turbinas de Navantia en Ferrol, un centro que desempeñará un papel clave en este acuerdo. Las dos compañías han acordado aunar conocimientos y esfuerzos para el desarrollo industrial del hidrógeno renovable. Por un lado, Navantia Seanergies ha anunciado la puesta en marcha de una línea de producción de electrolizadores dentro de esta factoría ferrolana.

Por su parte, Repsol impulsará la instalación de estos equipos para la producción de hidrógeno renovable, en su senda de liderar este mercado en la Península Ibérica; apoyando adicionalmente el cumplimiento de sus objetivos de capacidad nacional e internacional, situados en 1,9 GW en 2030.

De esta manera, ambas entidades buscan situar a España como referente internacional en la producción de hidrógeno renovable, contribuyendo asimismo al fortalecimiento de la industria, a la creación de empleo de calidad y al desarrollo económico en el país.

“Navantia Seanergies apuesta por la colaboración con empresas de primer nivel en el ámbito del hidrógeno, un vector energético que ofrece enormes posibilidades para descarbonizar la economía y contribuir a un crecimiento sostenible a nivel nacional y europeo. La fabricación de electrolizadores para producir hidrógeno es una nueva oportunidad de negocio con gran potencial para nuestra Fábrica de Turbinas”, ha dicho Javier Herrador, director de Navantia Seanergies.

Juan Abascal, director ejecutivo de Transformación Industrial y Economía Circular, ha declarado que “en Repsol estamos convencidos de que iniciativas como esta son esenciales para acelerar el despliegue de la economía del hidrógeno en España y Europa desde una posición de liderazgo. Además, también reforzamos nuestra apuesta por la transformación de la industria a través del desarrollo de capacidades asociadas a las tecnologías clave para alcanzar la neutralidad climática”.

Repsol es actualmente el primer productor y consumidor de hidrógeno de la Península Ibérica. El hidrógeno renovable es uno de los pilares de su transformación, clave en su objetivo de alcanzar las cero emisiones netas en 2050.

La compañía multienergética cuenta con una estrategia de hidrógeno renovable que contempla el despliegue de proyectos en toda la cadena de valor, con una inversión prevista de 2.549 millones de euros hasta 2030. Navantia Seanergies desarrolla su actividad en torno a dos ejes principales: las infraestructuras para parques eólicos marinos y el desarrollo del hidrógeno como vector energético.

En este último campo, Navantia Seanergies busca convertirse en una empresa de referencia en el ámbito de la descarbonización del transporte marítimo, ofreciendo soluciones de propulsión de bajas emisiones (en el corto y medio plazo) y cero emisiones a largo plazo, e implantarse en la cadena de valor del hidrógeno, mediante, entre otros, la fabricación de componentes (como es el caso de los electrolizadores, pieza clave para asegurar el desarrollo de esta tecnología), y la industrialización de plantas de generación, ya sea en entorno litoral u offshore.

La Fábrica de Turbinas de Navantia ha desarrollado este último año un proceso de modernización y digitalización de los procesos de producción con la implantación de un modelo de Smart Factory que le permitirá mejorar su eficiencia y competitividad. Este proyecto supone una oportunidad de poner en valor su experiencia y alto nivel de cualificación en el marco de los grandes montajes y mecanizados, y avanzar en su incorporación al desarrollo del hidrógeno, con unas expectativas de crecimiento muy por encima de la mayoría de los sectores industriales.

Este acuerdo se suma a otras colaboraciones que mantienen Navantia y Repsol en el ámbito de la descarbonización y las energías verdes. Juntas trabajan ya en la evolución del comportamiento de los nuevos combustibles líquidos de baja huella de carbono (biocombustibles avanzados y combustibles sintéticos) que desarrolla Repsol, para probar en los motores fabricados por Navantia en su Fábrica de Motores en Cartagena; así como en el marco de la sostenibilidad dentro de los compromisos ESG (siglas en inglés que se refieren a los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo) que las dos multinacionales españolas están impulsando.

Ambas empresas están también vinculadas en el marco de la iniciativa SHYNE, el consorcio multisectorial, liderado por Repsol, que se presentó el pasado 19 de enero y que reúne a un total de 33 empresas, asociaciones, centros tecnológicos y universidades para promover la descarbonización de la economía a través del hidrógeno renovable, y donde Navantia juega un papel relevante en calidad de promotor, traccionando sobre el sector naval para el impulso de esta tecnología.

Navantia y Repsol son empresas punteras que apuestan fuertemente por la sostenibilidad y la transición energética. Comprometida con la sociedad y su entorno, Navantia como empresa pública y tractora industrial y tecnológica, impulsa iniciativas colaborativas para el desarrollo de proyectos orientados a la transición energética, descarbonización y digitalización del sector naval y del modelo productivo español, contribuyendo al cumplimiento de objetivos de desarrollo sostenible acordados en el European Green deal, así como a la recuperación de la economía española con la generación de crecimiento y de empleo de calidad.

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